El alma de Canaán: Influencia de las culturas mediorientales en el metal

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Es difícil, incluso a día de hoy, ponerle una fecha exacta a la creación de la música. En la prehistoria ya se empleaba la música como medio para amenizar, de manera más o menos mística, rituales de caza o de batalla. De hecho, a veces pienso en las primeras agrupaciones de protohumanos, comunicándose con los sonidos que probablemente pudieran significar el origen del lenguaje hablado humano, lanzando estos sonidos de manera a lo mejor inintencionada, con un ritmo concreto, pudiendo dar esto lugar a las primera expresiones musicales, ya que, en mi modesta opinión, es la voz el instrumento más antiguo conocido y, ¿qué es la música sino un conjunto de sonidos siguiendo un patrón de ritmos? Puede que la música sea algo que vaya dentro del propio ser humano y que tenga el poder de hacer que su recipiente pueda exteriorizarla con más o menos atino; puede que la música naciese al mismo tiempo que los hombres. En cada nueva etapa evolutiva nuevas maneras de hacer música, y con ellas, miles y miles de nuevas maneras de comunicarse. Pero si hay algo que está claro es que la música es universal, siendo (llamadme loco) la primera herramienta que deberemos usar para comunicarnos el día en que seres venidos de lo desconocido del cosmos vengan a ver qué es lo mejor que podemos ofrecer los humanos.

Pero bueno, dejándonos de divagaciones cósmicas y retomando un poco la antigüedad del origen de la música, si hay un folklore que puede presumir de ser uno de los más antiguos del planeta ese es el que ofrece Oriente Medio. Es de hecho una de las composiciones más antiguas datadas en la historia del hombre de origen medio oriental. El conocido popularmente como “H.6” (Himno de culto hurrita) está fechado en el año 1400 a.C. y era una alabanza musical a la Diosa de Ugerit/Canaán, Nikkal, la Gran Dama. Las tablillas en las que estas composiciones estaban inscritas se encontraron en el palacio real de Ugarit, que estaría situado en lo que actualmente se conoce como Ras Shamra, en Siria. Es por esto, por el legado folclórico que dejarían esta y otras composiciones y por la peculiaridad de sus sonidos y atmósferas, por lo que me decidí a estudiar la repercusión de la música medioriental dentro del metal, citando a algunas bandas que, independientemente de su repercusión actual, pienso que deberíais conocer. Supongo que algunos os estaréis diciendo a vosotros mismo “psé, a MELECHESH y ORPHANED LAND los conocemos todos“, cosa que es muy probable, ya que son dos de las bandas precursoras de estos sonidos más conocidas a día de hoy. Y hablaremos de ellas también, ya que su papel ha sido más importante de lo que muchos pueden creer en el desarrollo de esta rama dentro del metal. Pero hay algunas bandas de la época que no tuvieron la misma repercusión y fueron igual de importantes, así como muchas otras que están ayudando a día de hoy a que el antiguo legado del folclore medioriental se siga propagando a lo largo y ancho del globo. Vamos pues a repasar este exótico catálogo de bandas que he ido conociendo a lo largo de mis años como consumidor de metal y a algunas más que he descubierto durante los últimos meses de investigación sobre el tema.

ORPHANED LAND

Israel es uno de los países del Medio Oriente que más metal ha exportado, siendo ORPHANED LAND uno de sus mayores exponentes, además de ser una de las primeras en mezclar elementos folcóricos autóctonos con el metal. Fundados en 1991 como RESURRECTION pero existiendo solamente durante un año bajo este nombre, entre el 92 y el 97 editaron una demo (The beloved’s cry – 1993) y dos discos en larga duración, Sahara y El norra alila, publicados en 1994 y 1996 respectivamente. Esta etapa de la banda es la más extrema, donde primaban los elementos death metaleros e incluso doom, siempre aderezados con esas voces limpias entonando melodías sugerentes y con los elementos folcóricos típicos de la banda. Eran algo parecido a los primeros AMORPHIS de Israel, aunque algo menos extremos que éstos y, por supuesto, con ese toque oriental siempre presente.

En 1997 ORPHANED LAND decide apartarse de la actividad durante unos años debido a la delicada situación en la que se encontraba su país, retomando sus quehaceres cuatro años más tarde. Es en 2004, con su disco Mabool – The story of the three sons of seven, cuando vuelven a editar disco y cuando su carrera empieza a inclinarse hacia territorios más progresivos y algo menos extremos. Podemos decir que es el eslabón, junto a su posterior obra The never ending way of ORwarriOR, entre su primera época y la actualidad.

Ya en 2013 con All is one se asentaron en un sonido más centrado en el folk y en lo progresivo y que seguramente marcase un punto de inflexión en la banda. Tres años más tarde volverían con un disco colaborativo junto a los también israelitas AMASEFFER, de los cuales hablaremos también más adelante.

RUDRA

Junto a ORPHANED LAND y MELECHESH, RUDRA forman el tridente de veteranos pioneros en el metal extremo a la hora de mezclarlo con elementos de folclore de países del medio oriente. Realmente RUDRA podría estar fuera de este artículo, debido a que Singapur no entra dentro de las fronteras de lo que se considera como Oriente Medio, aunque hay diversidad de opiniones al respecto. A pesar de todo, los de Singapur a menudo se refieren a su música como ‘vedic metal’, en honor a la cultura de sus ancestros, y por lo tanto es inevitable relacionar sus alusiones folclóricas con este artículo, ya que el período védico (1500 a.C. aproximadamente) está ligado al subcontinente indio, más particularmente a las zonas norte y noroeste del territorio, con lo que las similitudes con la música tradicional medioriental son más que obvias. Asimismo, los checos black metaleros CULT OF FIRE también rememoran las culturas védicas y el hinduismo en muchos de sus temas, aderezando sus obras con algunos elementos musicales relacionados con estas culturas, pero no podemos incluir a todas las bandas, así que me decanté por RUDRA por ser una de las más veteranas.

Formados en 1992, no editarían su primer material en forma de demo hasta tres años después. Tras otra demo más y un split junto a BEAST PETRIFY, BRUTAL FEAR, SAKARATUL MAUT y ABATTOIR (todas bandas de Singapur) editan lo que sería su primer LP, Rudra, en el que ofrecían un thrash/death metal bastante crudo en cuanto a composición y producción, pero que ya dejaba algunos ramalazos de melodías inspiradas en la música tradicional india; incluso ya incluían algunos elementos folclóricos en las intros. Pero fue quizá con su álbum de 2005 donde comenzaron a prestar más atención a lo folcórico y a endurecer su música, enfocándola ligeramente más hacia el death o el black, resultando una mezcla tan atractiva como efectiva. Considero su “trilogía” Brahmavidya (Primordial I, Trascendental I e Immortal I) como lo mejor que han parido en su carrera, ofreciendo un toque fresco al metal extremo con influencias folclóricas orientales.

MELECHESH

¿Qué decir de MELECHESH? Quizá la primera banda que escuché de este rollo y la que hizo que despertase mi curiosidad por indagar en los terrenos del folk oriental. Puede que esto haga que sea una de las que más me gusta de todas las expuestas en este artículo. Formados en 1995 en Israel, se trasladarían más tarde a Países Bajos (para acabar asentados en Alemania) debido a problemas con la comunidad extrema religiosa de su país, además de por motivos personales y profesionales. Fue quizá el revuelo que esto causó en la época (el suficiente para que la comunidad metalera se interesara por “esos blackies de Israel”) junto con la calidad de su arte que MELECHESH tuvo una gran aceptación en todo el mundo.

Personalmente, no me gusta centrarme en amarillismos, así que me limitaré a lo puramente musical, que para eso he plantado mis nalgas en la silla y mis dedos en las teclas. Lo cierto es que As Jerusalem burns… Al’Intisar no me dijo demasiado, quizá porque todavía daba muestras de que “El rey del fuego” (MELECHESH) era todavía un ente demasiado débil para poseer mi alma de devorador de música. Pero el salto que dieron los de Jerusalén de aquel álbum al Djinn fue bestial, enfilando el camino correcto por el que su carrera transcurriría los años venideros. Las melodías tan cautivadoras que emanaban de aquel redondo me tuvieron enganchado durante meses, convirtiendo a MELECHESH en una de mis bandas favoritas. Desgraciadamente y por diversos motivos les perdí la pista, saltándome entonces aquel Sphynx de 2003 y redescubriéndolos con Emissaries, el que pasaría a ser mi disco favorito, mucho más cañero y sofisticado que Djinn y siguiendo la estela del Sphynx, que tendría la suerte de escuchar tras el reencuentro con la banda a través del Emissaries. Es probable que sean los discos (junto a The epigenesis, de 2010) que más me fascinan de la banda, reuniendo lo mejor de ella: un metal extremo a medio camino entre el black y el death (aunque probablemente un poco más nutrido del primero) con toques thrasheros que incluye el folk como un elemento igual de importante que el resto, empleando para ello diferentes tipo de percusión (como bien podrían ser darbuka, tar o similares) así como variedad de instrumentos tradicionales de cuerda como el sitar, el bouzouki o el saz, transportando al oyente a la antigua Mesopotamia con una facilidad tan pasmosa como admirable. Sin duda alguna, uno de los combos más influyentes en esta vertiente del metal.

ODIOUS

Estos egipcios fueron toda una sorpresa. La manera en la que plantean su música, a pesar de no parecerme algo nuevo, me gustó muchísimo. Formados en 1998, no editarían nada hasta dos años después, Summoned by night, demo que volverían a lanzar en 2003 con ligeras modificaciones en su tracklist. En 2007 se estrenaban en lo de los largas duraciones con Mirror of vibrations, un disco de black metal melódico cargado del espíritu de mediados de los 90, con regustos sinfónicos y recordando a bandas como los DIMMU BORGIR del For all tid o Stormblast, a los húngaros SEAR BLISS o incluso a los primeros NEGURA BUNGET. Para un fetichista del black metal de corte melódico y/o sinfónico que se precie es un disco muy a tener en cuenta, sobre todo por el fuerte y atractivo contraste que resulta de las influencias de black metal europeo combinadas con los elementos musicales medio orientales.

Pero el petardazo esta gente lo pegó ocho años después con su segundo álbum; una especie de reencarnación, más que una evolución, fue Skin age, refinando su sonido en términos compositivos y en la calidad de la producción. Conservando esas raíces sinfónicas del primer LP y aprovechándolas al máximo, éstas sirvieron para dotar al death metal que ofrecían en esta nueva etapa de una majestuosidad implacable y suprema, con muchos papeles para seguir la estela de los griegos SEPTICFLESH si son capaces de mantener el listón y de ser algo más regulares con las entregas de nuevas obras.

NARJAHANAM

El dúo formado por Mardus y Busac en 2004 es uno de los proyectos más auténticos con los que he dado durante todos estos meses de investigación. Los de Baréin practican un black metal muy crudo, sobre todo en su primer disco Undama that’hur al shams mn al gharb, de 2007, en el que la producción ayudaba mucho a esta crudeza de la que os hablo. Rápidos y con cierto regusto death metalero en algunos cortes (cosa que se acentuaría con su segundo LP) tanto el nombre de la banda (y su logo), como los títulos de discos y canciones están escritos usando el alfbeto árabe, lo que hace que esa autenticidad sea aún mayor.

Por suerte podemos transcribir a la web los títulos de los discos utilizando el alfabeto latino y gracias sobre todo a alguna persona muy amable en la red de redes que se encargó de adaptar esos títulos. Pero bueno, dejando a un lado estos apuntes y como ya os he sugerido un poquito antes, en su obra de 2013, Wa ma khhufiya kana a’atham, la madurez alcanzada por esta brillante pareja de músicos es la que les debería bastar para empezar a llamar la atención de muchos y espero que así siga siendo durante los próximos años. Aquel black metal crudo con el que nos acometían en 2007 se convirtió en un black/death con algunos ramalazos de metal más moderno, pero con mucha mejor producción, cosa que hace mucho más disfrutable su escucha, siendo todavía más apreciables los elementos folclóricos arabescos así como los fondos de teclados. Sin duda una de las bandas a las que más de cerca voy a seguir.

AMASEFFER

Descubrí a AMASEFFER a raíz de su colaboración en un disco junto a ORPHANED LAND, como bien os comentaba al principio. La publicidad que se le dio el pasado año a este álbum fue bastante positiva, al igual que la aceptación que tuvo entre la crítica y el público. No podía ser menos. Estos israelíes tienen un gusto compositivo exquisito y de una colaboración junto a sus compatriotas (y seguramente una de sus mayores influencias) no podía salir nada malo. Ya con Exodus – slaves for life, su LP debut de 2008, demostraban sus cualidades y la calidad de estas, proponiendo un progresivo rico en influencias folclóricas no sólo medio orientales, y con un aura cinematográfica bestial, casi como si tuvieras una superproducción hollywoodiense acerca del Éxodo judío en los oídos, resultando ligeramente más épicos los ya mencionados ORPHANED LAND.

Un disco lleno de matices, atmósferas, melodías, soberbias líneas vocales y que muy probablemente marcaría el camino a seguir en Kna’an, la colaboración con la que descubrí a este talentoso trío. No sé hasta qué punto se repartirían las tareas entre ambas bandas, lo que está claro es que recoge lo mejor de ambas y esto hace inevitable que no haya nada que objetar acerca de la obra. Espero con ilusión nuevo y temprano material de los de Tel Aviv; de lo contrario, acabaré por verme obligado a viajar a Israel en su busca e implorarles para ello.

ARKAN

También hay hueco en este tocho para las bandas más modernas. La formación francesa ARKAN, nacida en 2005 en París, aporta frescura a la escena de death metal melódico actual, con su particular manera de interpretarlo en unión con esas influencias medio orientales. Incluso a la hora de emplear registros de voz limpios han acentuado en muchas ocasiones ese deje que tienen los cantantes de música tradicional árabe, haciendo trinar la voz de manera sutil y con esas entonaciones tan características. También incluyen (además de los pertinentes samples con fondos y sonidos del folk arabesco) variedad de instrumentos de percusión, tales como la darbuka, el bendir o el tabla, todos ellos interpretados por Foued Moukid, batería de la banda desde sus inicios.

En Hilal, una de sus primeras entregas artísticas (editada además por Season of Mist), ya pisaron fuerte con un death metal melódico de corte moderno, con potentes guitarras rítmicas, machacones ritmos y estructuras con gancho, siempre aderezado con esos elementos que han reunido a todas estas bandas en este artículo. Un debut más que impecable que les valdría para editar de nuevo con Season of Mist sus dos siguientes trabajos, Salam y Sofia (discos en los que contaban con Sarah Layssac como vocalista femenina), de 2011 y 2014 respectivamente. Me costaría decidir con qué disco de estos muchachos me quedaría, ya que han sabido mantenerse en su línea a través de los años; en unos trabajos un poco más modernos que en otros, dejando algún que otro destello de metalcore, con más o menos voces limpias masculinas y femeninas, pero siempre sonando a ARKAN. Su último trabajo, Kelem, fue editado el pasado año y reúne lo mejor de la banda, siendo para un servidor su trabajo más completo y maduro.

KHEPRI

Creo que KHEPRI es el único proyecto unipersonal de todos sobre los que hoy hablamos aquí en profundidad. Formado por Khepri en Reino Unido hacia 2005, su actividad musical desde entonces ha sido bastante elevada, editando siete álbums en larga duración. Quizá sea lo bueno de ocuparte tú mismo de todos los instrumentos y la composición: todo va cómo y cuándo tú lo quieres. Aunque la producción en algunos de sus trabajos no es muy buena (supongo que el propio Khepri se encargará de ello también, de manera más o menos rudimentaria) podemos intuir que a pesar de incluir guitarra eléctrica en sus trabajos no le gusta que éstas destaquen demasiado por encima de los elementos folcóricos, cosa que decanta un poco más su interés por estos derroteros que por los del metal. Eso sí, siempre tiene hueco para todo, ayudándose de guitarras solistas para crear los pasajes melódicos junto con sitares y las correspondientes percusiones, siempre dentro de un contexto progresivo bastante chulo.

La importancia que da este chico a los teclados es la misma que le dan estos a las atmósferas que crean, ayudando a que el conjunto suene mucho más relleno y con más sentido. Por suerte, con el paso de los trabajos (sobre todo en Ascension y Those dark days) la calidad del sonido mejoró y con ella la de la música, ya que una buena música con un mal sonido no se aprecia de la misma manera. También con ese Those dark days (2015), su último trabajo, supo calmar sus inquietudes como vocalista, ya que incluye con muchísima más frecuencia líneas vocales, cosa que anteriormente había usado más de acompañamiento o de refuerzo en ciertos temas. Quizá uno de los proyectos de entre todos los reunidos aquí que más atención le ha prestado al folk medioriental, ya que se basa totalmente en él para crear su propio estilo de metal y no al revés. Setenta por ciento folk, treinta por ciento metal.

AL QAYNAH

AL QAYNAH es un proyecto presuntamente originario de Afganistán, aunque en su página de Facebook figura como un proyecto formado por gente de diferentes países. Me parecía atractiva la idea de incluirlo ya que hay muy poca información de ellos por la red y esto favorece al misterio que rodea a esta banda, repercutiendo también en la manera en la que escucho su música. Decidí situarlos aquí puesto que sus primeras demos datan de 2005. Con AL QAYNAH me pasa un poco como con el inglés KHEPRI. Su música tiene una proporción de folk árabe mayor que de metal, aunque creo que en el caso de los de Afganistán (y de donde más quiera que sean los demás posibles integrantes) pienso que van un paso más allá, atreviéndose no sólo con lo progresivo, sino también con sonidos industriales, mezcla que además está hecha con un gusto brutal. Si a todo esto le sumamos una producción más que aceptable (a veces peca un poco de desequilibrios en los niveles) no resulta otra cosa que una joya que todo el mundo quiere lucir. Es como si el breakcore de IGORRR fuera poseído por algún antiguo demonio de la mitología árabe y lo acompañasen guitarras eléctricas distorsionadas que incluso invitan al death metal en muchas ocasiones.

Es una verdadera lástima que este tipo de proyectos no se den a conocer tanto como realmente se merecen, porque con tan sólo escuchar las demos que he podido encontrar por YouTube me ha bastado para engancharme a su música, y eso no es algo que puedan decir muchas bandas.

MYRATH

Una de las bandas que más he escuchado en lo que va de año. MYRATH nació en Túnez en 2006 y desde entonces no han hecho más que cosechar buenas críticas por parte del “respetable” y la crítica, además de ser la primera banda de su país en firmar con un sello. Puede que, junto a AMASEFFER, de los menos extremos del artículo, ya que su música se basa en el metal progresivo, al igual que los israelíes. Quizá menos épicos (aunque tampoco demasiado menos y según en qué temas) pero mucho más virtuosos y progresivos, MYRATH están llamados a seguir la estela de los todopoderosos y majestuosos SYMPHONY X, con quienes guardan tanto parecido.

Lo cierto es que pocas cosas tienen que envidiar los de Túnez a los norteamericanos, ya que tienen ‘prog‘, tienen power, se atreven con trocitos más cañeros, casi rozando el metal extremo… tienen partes más rockeras, ambientación a raudales (ya sea por los omnipresentes teclados o por los sonidos arabescos más característicos), rítmicas de todo tipo (como suele ser costumbre en el progresivo) y una voz que invita a meterse de lleno en los paisajes que crean estos chicos con su música. Disco tras disco, han ido solidificando su sonido y siempre sin bajar un ápice de calidad, cosa que quedó bien demostrada con su cuarto y último LP, Legacy (que es precisamente el significado de ‘myrath’), editado el pasado año por el sello francés Veryrecords (CRUCIFIED BARBARA, DAGOBA, YOSSI SASSI BAND…) pugnando con su anterior trabajo, Tales of the sands, como de los mejores de su carrera, si es que se pudiera elegir alguno de los cuatro. Sinfonía, melodías de ensueño, virtuosismo y progresiones son los sellos de identidad de MYRATH, los majestuosos reyes de las arenas.

AETERNAM

Los más alejados de estos sonidos territorialmente hablando y activos desde 2007, los canadienses AETERNAM son una de las joyas de la corona de la nueva escuela de death sinfónico de corte melódico. Mirando a los ojos de pesos pesados de la escuela finesa sin que les tiemble la mirada, al cuarteto de Québec no le han importado los más de nueve mil kilómetros por aire que separan sus tierras del Medio Oriente, ya que tienen la esencia de esos sonidos tan empapada como los que más. Es cierto que no se limitan a hablar de temas relacionados con las culturas populares antiguas mediorientales, ya que tratan diversas civilizaciones ancestrales, pero es inevitable pensar en la fuerte influencia de los tonos arabescos que les ofrecen ese tipo de escalas y de folclore, ya que son recursos que utilizan con bastante frecuencia.

La exquisitez de las atmósferas que expelen las obras de AETERNAM es digna de admirar, ya que desde Disciples of the unseen, su álbum debut, han sido de un altísimo nivel y se han mantenido así disco tras disco. El último de ellos tuvimos la suerte de poder analizarlo en la web y se coló en la listas de mis favoritos subterráneos con tan sólo unas pocas escuchas: sinfonía al más puro estilo MYRATH, muchas melodías basadas en escalas árabes (aunque no todas y eso es lo que les hace tan versártiles y divertidos de escuchar), riffs cañeros en los que predomina el death, rítmicas brutales y la misma variedad de ritmos a cargo de la batería, engalanado todo esto por unas líneas vocales absolutamente impolutas, hacen a AETERNAM una de las bandas que más escucho desde que los descubriera con Moongod hace un par de años, además de una de las esenciales para algunos de los miembros de la banda en la que milito. ULTRA recomendados.

ACYL

Otro de los grandes descubrimientos gracias al trabajo de investigación realizado para este artículo. ACYL es una banda (otra más) de progresivo con fuerte carga folclórica, cuya mayoría de miembros proceden de Argelia, así se nota en su música. A pesar de su procedencia, sus miembros viven en Francia, país donde nació este proyecto en 2007. Dos de sus miembros, Abder y Reda (ambos guitarristas), militaron en ARKAN durante un tiempo, banda de la que os hablaba un poquito más arriba.

Armados con distintos instrumentos de percusión tradicionales tales como la darbuka, el bendir o el karkabou (además de incluir también con frecuencia el embelesador oud o laúd árabe), estos chicos se las han arreglado para empezar a llamar la atención de mucha gente con tan sólo un EP y dos LP en la calle y con su combinación de música tradicional y metal progresivo (con fuertes ramalazos djent) que cabalga entre el metal extremo y el metal no tan extremo de corte moderno, empleando voces rasgadas, así como coros de diversa índole, coros que contrastan a la perfección con el conjunto de la música llevada a cabo con instrumentos más propios del metal. Así lo demuestran con “Ungratefulness“, tema que podréis escuchar un poco más abajo y que fue extraído de su último trabajo lanzado el pasado año, Aftermath. Sorprendente mezcla la que han conseguido estos cinco tipos. Me han llegado a recordar en alguna ocasión a una especie de STRAPPING YOUNG LAD a la argelina, aunque menos cañeros que los canadienses.

AL NAMROOD

Este trío de músicos sauditas lleva desde 2008 dando guerra con una actividad discográfica bastante elevada, contando en su haber con dos epés, tres singles, seis (nada menos) álbumes en larga duración y dos splits, uno de ellos junto a AYYUR y DHUL-QARNAYN (Túnez y Baréin respectivamente) y uno junto a los ya reputados dentro del under DARKESTRAH, procedentes de Kirguizistán y los que también les mola flirtear con los sonidos orientales, por cierto. Vamos, que no han perdido el tiempo durante estos nueve años.

Practicando un black metal bastante primitivo en cuanto a maneras y producción, además de reivindicativo, lo cierto es que esa mezcla de primigeneidad y elementos árabes es de las más inquietantes de las que he escuchado de entre las decenas de bandas que he ido estudiando para realizar este escrito. Suenan jodidamente demoníacos, gracias en mayor parte a las labores vocales, variadas y navegando entre lo bruto, lo rasgado y lo gutural, tornándose a veces una insana agrupación de coros presumiblemente autóctonos y todo bajo un fino velo de atmósfera que torna todo todavía un poco más inquietante si cabe. Aires a los primeros trabajos de MELECHESH pueden inundar vuestros oídos cuando le deis un tiento a una de las bandas más “trves” del artículo. Además, han editado disco este mismo año, ¡así que aprovechad!

ARSH ANUBIS

Uno de los pocos proyectos en este interminable texto abiertamente reconocido como internacional, con miembros originarios de Estados Unidos, Marruecos y Egipto. Formado en 2011 por Arcane (de los ya extintos EYES OF NOCTUM) a las voces y los teclados y por Apophis al bajo, esta formación también es de las pocas que consideran su música como black metal medio oriental, en lugar de black metal con influencias medio orientales, cosa que me choca un poco, ya que a pesar de que las influencias medio orientales son más que palpables, no son los que más arabescos me suenan ni por asomo. Cuentan con una demo de 2012 y un único LP editado en 2015, Netherworld oracles, el cual ha despertado bastante curiosidad acerca del proyecto, incluso a pesar de que la calidad de la producción es tirando a mala.

Eso sí, su música es buena, con cierto toque atmosférico y con un toque de crudeza, pareciéndose en muchos aspectos a los anteriormente mencionados AL NAMROOD, aunque quizá un poco más melódicos que estos. Así lo demuestran con solos o guitarras solistas entonando melodías oscuras por encima de rítmicas propias del género. El trono de Anubis (que así se traduciría el nombre de la banda) cuenta con un poderoso legado cultural del que tirar para crear música, al igual que todas estas bandas sobre las que hoy hablamos, y es algo que parece que todas aprovechan, en mayor o menor medida.

NAWATHER

Me encantaría viajar a Túnez. El encanto de sus parajes, así como su riqueza cultural y gastronómica, es algo que desde joven ha llamado mi atención, pero viendo la calidad de las bandas que emergen del país más pequeño del Magreb y el sentimiento que desprende el folk que estas incluyen en su música solo hacen que incrementar mis deseos de visitar el país. De allí son también NAWATHER, una de las bandas más noveles dentro de estos terrenos, aunque durante diez años (de 2003 a 2013) esta formación ya practicaba un metal gótico bajo el nombre de AGONY’S SERENADES.

Bien se notan los resquicios de aquel gothic en su nueva etapa como banda de metal progresivo con fuerte carga folk. La música de NAWATHER la podríamos situar entre el metal progresivo y algunos estilos de metal más moderno; aunque de esto sean solo pequeños flashes, suenan con suficiente frecuencia como para poder discernir un patrón más ‘metalcoreta‘ o más ‘djenty‘, aderezado como ya os decía por exquisitos pasajes folclóricos con connotaciones orientales, así como la participación de un vocalista masculino y de una femenina, consiguiendo un contraste entre los harsh vocals y los limpios de Ryma Nakkach que es una auténtica maravilla. Además de esto, y como era probable que pudiera pasar, Saif Ouhibi, su batería, militó en MYRATH entre 2006 y 2011, participando en los discos Hope y Desert call.

 

En fin. Como podréis imaginar, el universo del metal es más extenso de lo que a veces pensamos. Sabía que tras estar durante más de cuatro meses investigando me iba a dar conocimiento sobre este tipo de escena que probablemente no me esperase y esto ha sido algo que ha superado todas mis expectativas. Más de cuarenta bandas analizadas (algunas más en profundidad que otras, ya que a muchas ya las conocía) de más de veinte países diferentes demuestran la fuerte influencia de uno de los folclores más antiguos del planeta y uno de los más majestuosos y atractivos. Por supuesto, existen más bandas que podría haber analizado para que los lectores pudieran conocer al mayor número de bandas posible, pero era absolutamente imposible hablar de todas, ya que, además, muchos de vosotros seríais presa de la pereza al encontraros con semejante (más grande todavía) tocho.

Además de la fuerte participación de bandas progresivas y de black metal, también podemos concluir que hay muy pocos estilos a los que el folclore medio oriental no haya conseguido llegar, sobre todo si tenemos en cuenta el inmenso número de bandas que hacen alusiones a éste, ya sea usando escalas orientales a la hora de componer para dotar a su música de un puntito de exoticidad o bien porque su lírica esté basada en mitos de estas culturas, como bien pueden servir de ejemplo los norteamericanos NILE, los egipcios SCARAB o CRESCENT (en cuyas obras dichas alusiones musicales son más acentuadas)  o los alemanes OBSIDIAN GATE en su magnífica obra de 2014 Whom the fire obeys. Estos son sólo algunos ejemplos de bandas con un sonido más europeo o americano que encuentran un gran atractivo en las culturas mediorientales, pero hay muchísimos más.

Si a todos estos puntos sumamos la sorprendente cantidad de bandas emergentes de países orientales como NETHERION desde Siria, SEVERE DEMENTIA desde Bangladesh, NERVECELL desde Emiratos Árabes Unidos o ARSAMES desde Irán, no sólo nos encontramos con bandas (ya sean de países donde las culturas mediorientales predominan o en algún momento de su historia hayan estado relacionadas) que rinden pleitesía a los sonidos de la música tradicional de corte oriental, sino también con una gran cantidad de bandas de metal que se atreven a dar un paso al frente y defender lo que les apasiona incluso en países donde a lo mejor no está tan bien visto o no se apoya tanto este tipo de música, cosa que es cuanto menos para alegrarse. Además, bandas como los originariamente formados en Irán MASTER OF PERSIA (asentados actualmente en Armenia) luchan por promover este tipo de sonidos y de cultura, siendo los fundadores del Persian Rock & Metal Festival, en cuyas ediciones han participado no sólo abajo del escenario con la organización, sino también encima del mismo con sus actuaciones junto a bandas como ORPHANED LAND, los iraníes ARSAMES o incluso los franceses GOROD.

Supongo que la música no entiende de épocas, o al menos es otra de las cosas que se pueden sacar en claro aquí. Desde los veteranísimos PENTAGRAM turcos (más conocidos fuera de sus fronteras como MEZARKABUL), quienes comenzaran sus andaduras en el metal allá por 1987 y que también incluirían en su heavy metal con aires thrasheros elementos folclóricos mediorientales, hasta las bandas más nuevas aquí mencionadas y las que ojalá estén por venir a este mundo, todas han sabido (y, espero, sabrán) rendir su particular tributo a estas ancestrales culturas que a veces están injustamente manchadas por prejuicios políticos, raciales o religiosos. De todos modos, estos son aspectos que inevitablemente también se tocan en el metal, incluso en el influenciado por la tradición medioriental, existiendo bandas que no sólo reivindican, sino que condenan al Islam más radical, como es el caso de la Arabic Anti-Islamic Legion, formada por TADNEES, JANAZA o SEEDS OF IBLIS entre otras, todas bandas originarias de países arábigos y declaradas abiertamente como anti islámicas. Pero bueno, esto es un tema que requeriría otro tocho tanto o más grande que el que os he hecho leer hoy. Tan sólo espero que esto sirva para dar a conocer a grandes bandas y para abrir la mente de muchos estancados en los sonidos del metal occidental. Sin nada más que añadir, me despido al ritmo del Anatolia de PENTAGRAM (MEZARKABUL).

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