ALLFATHER (GBR) – And all will be desolation, 2018

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Empezaré esta reseña con una paradoja: hay tantas cosas que decir de este álbum, de cada una de sus canciones, que no se me ocurre con qué empezar. Sólo me importa que este es uno de los discos con los que más me he divertido este año, con diferencia. Y como suele pasarme, la sorpresa viene de un grupo que previamente desconocía por completo, salvo su presencia en los recopilatorios W.O.M.A.N. aparecidos este año con una canción en cada uno de estos.

Ni tan siquiera con la escucha de ambos temas, provenientes de su primer EP y su álbum debut, podía imaginarme lo que me iba a pasar por encima. No eran representativos de lo que son ALLFATHER ahora. ¿Y qué son los británicos ALLFATHER? No lo sé, sinceramente, y eso es lo mejor de todo.

Sobre una base de hardcore hay muchísimo stoner, algo de sludge, hard rock o folk. No, no estoy poniendo géneros al azar o para quedar bien, para nada. ALLFATHER denotan un conocimiento amplio de todo lo que tocan; nadie hace fluir géneros tan bien si no los conoce en profundidad. 

Soy de los que piensa que los discos deben tener un inicio potente, aquellos en los que una patada en la boca sea la carta de presentación. Unas notas solitarias de guitarra para abrir”Black triangle” nos hace presagiar un disco pesado, oscuro y denso, algo doom o sludge. Hasta que el riff de verdad empieza, la voz rota de Tom entra y de pronto la canción se convierte en un cañonazo de hardcore punk, pero la oscuridad perdura. Muy a lo ENABLER, que también practicaban un hardcore que no sólo sonaba violento, sino también siniestro. Así los breakdowns intermedios no son lo que uno puede estereotipar del género, sino una versión bastante más oscura. Y para rematar, el tema acaba como empieza, para después hacerse el silencio. Vinieron, vieron y vencieron. 

Citadels” seguirá esa línea de hardcore tenebroso, pero no durará demasiado, pues “Lord betrayer” muestra otra cara mucho más stoner. Y es que ALLFATHER da muchísimo enfasis al groove en todo el disco. Los riffs se toman su tiempo para que los mastiquemos, para que perduren en la memoria.

Quizás el binomio de “By Sword, By Famine, By Plague” y “Jackal’s night” sea lo mejor de toda la obra. El primer tema porque es cuando toda la variedad de ALLFATHER se desvela finalmente: De una canción con atmósfera oscura, asfixiante, rozado el sludge, para introducirnos un recurso muy BLACK SABBATH: Un cierre con hard rock bastante movido (con lo que han construido carreras gente como GODSMACK o VOLBEAT). Con la diferencia que el corte aún no acaba y regresa al hardcore, con una parte más propia para bailar 2step y finalmente bajar revoluciones con riffs más lentos que enlazarán con “Jackal’s night“, quizás el corte más orientado al crust/hardcore de toda la obra. Y casualmente el más pegadizo. La lástima es que no hayan decidido enlazar más canciones, ya que le da un dinamismo y una sensación de “en vivo” que funciona extremadamente bien y potencia siempre a la canción posterior. 

La sorpresa final viene de la mano de “Lampedusa“, una canción de once minutos que cierra la obra tras “Inherit the dust“. Muchas reseñas han definido a esa parte como un tema folk… y se quedan cortos. Me atrevería a decir que el tema es una versión muy libre de “House of the Rising Sun“. No es una versión al cien por cien, claro, pues sólo la estructura del primer tercio de la canción sigue los acordes de aquella canción con más de un siglo de antigüedad. Hasta las líneas vocales encajan con esta. Sin embargo, aquí la amargura de las letras originales se ha sustituido por una tragedia humana como fue la del naufragio de inmigrantes del Lampedusa. Como si contase la tragedia de la historia original pero adaptada a una problemática del siglo XXI. 

Independientemente de la posición política del oyente (el grupo no ha ocultado jamás la suya y la plasma de manera explícita en más letras), creo que hay que reconocer el esfuerzo de retorcer y deformar algo tan emblemático. Aunque, como he dicho anteriormente, no hablamos de una versión, propiamente, ya que más tarde el tema derivará en un stoner mucho más propio y extremadamente pesado para desvincularse por completo de esa faceta folkie. El final del disco podía haber sido más calmado y amable, pero no ha sido así, optando por una salida digna de una estampida de elefantes. 

And all will be desolation no es una obra que gane por ser técnica, sino por variedad de registros (en especial su vocalista Tom, que muestra mil caras), por la incapacidad innata de ser catalogado en cualquier cajón y por una consistencia que no les hace bajar la energía en ningún momento. 

Un álbum que es capaz de ser mil cosas a la vez merece una oportunidad. Ya no queda tanta valentía. 

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