AL ARD (ITA) – Al Ard, 2018

Enlaces: Facebook BandCamp

En diciembre de 2011 KORN lanzó uno de los discos más polémicos que se recordaban en mucho tiempo: The path of totality. El álbum en cuestión fusionaba el estilo de los de Bakersfield con el dubstep, un estilo que había explotado en el mainstream tan sólo un par de años antes. El grupo, y en especial Jonathan Davis, estaba orgulloso de aquel experimento. Sus fans no tanto. Finalmente el grupo volvió en discos posteriores a un estilo más acorde a lo que se esperaba de ellos. Aunque a día de hoy Davis sigue defendiendo aquel trabajo, aquella senda fue abandonada por completo por el mundo metálico, al igual que el dubstep también perdió su relevancia mediática y ha regresado a posiciones más underground.

Ese mismo año nació en Sicilia un grupo llamado AL ARD, que parece querer recoger el testigo de lo que hizo aquel grupo californiano, solo que llevándolo al terreno del black metal industrial. Herejía dentro de un estilo de por sí poco ortodoxo. 

Si bien prefiero apartar el debate de si aquel Path of totality fue una mezcla acertada o no, en este caso la experiencia de bastardizar black industrial con dubstep es positiva, aunque hay mucho más por decir, para bien o mal.

Todo lo que hay en el disco homónimo de los italianos está hecho para crear una sensación decadente y oxidada. Desde la portada con esas tres momias recién desenterradas hasta el estilo electrónico escogido. No hablamos del típico dubstep machacón y festivo que podríamos tener en mente, al estilo de NOISIA, sino de una vertiente mucho más abrasiva, que incluso juega con el noise.

Sin embargo, si bien aciertan en su tarea principal, el principal problema del disco es su inconsistencia. Se asemeja más a un recopilatorio de aquellos donde se incluye un EP y varios singles que a un álbum completo. Quizás se deba a que al ser el debut (no hay tan siquiera una demo previa) han intentado tirar por varios caminos para ver cuál funcionaba mejor.

El primer obstáculo lo tenemos en la introducción, “Nero“. Por mucho que adore los samples de películas de terror, una sección de cuatro minutos con cánticos sectarios son demasiados. Aburren y eliminan el efecto siniestro que querían otorgarle. Entiendo su simbolismo, el fusionar lo pútrido y oculto con la modernidad a través de ruido blanco que se cuela en medio de la grabación, pero es algo que se podría haber hecho en la mitad de tiempo y enlazado perfectamente con “For a hint of divinity“, donde realmente empieza la obra.

Los italianos jamás han ocultado su admiración por grupos como ABORYM o DODHEIMSGARD, titanes del estilo, y es lógico porque este primer corte “real” suena a ellos. La triada de “For a hint of divinity“,”Pillar.Past.Present” y “Who wants to live forgotten” es black industrial puro. El ya mencionado dubstep aparecerá en determinados momentos, marcando un punto de diferenciación necesario con sus maestros. 

Es a partir de aquí cuando el disco comienza a fragmentarse. “Strange old practice I” es una canción interesante, que varía desde el dark ambient hasta el dubstep y el industrial (aunque algo bruscamente). Su inconveniente es el ya mencionado, parece un single aparte, no hay conexión ninguna. Tampoco podemos denominarla como un interludio al ser demasiado extensa. Mientras que “Red bourbon” vuelve al black industrial, aunque potenciando bastante más la vertiente industrial que la metálica. El álbum sigue sin saber su rumbo, pues la secuela de “Strange old practice” sí que se adentra en el dubstep más festivo.

Cierra el disco “Scrutizing a glimpse of chaos“, que como habrá averiguado el lector a estas alturas no tiene nada que ver con sus precedentes. De nuevo el fenómeno del single, independientemente de lo interesante de las canciones. Es precisamente esta última la más interesante por la variedad de recursos que utiliza: instrumentación oriental, ruido blanco, cánticos, industrial…

Reitero mi posición: si estuviese concebido como un EP o fuese más homogéneo (lo cual no impide experimentar dentro de cada corte) el resultado sería mucho más satisfactorio. No es así y las ansias de querer hacer mil cosas diferentes acaban pesando. Lo que deriva en potencial desperdiciado, pues ninguno de los campos en los que prueban suerte se les da mal. 

A pesar de todos sus fallos, este pequeño grupo italiano ha tenido mucha más valentía de lo que otros desearían. Una actitud que no abunda, por desgracia. 

Comparte:

COMENTARIOS