ADAMANTIS (USA) – Far Flung Realm, 2020

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Durante décadas, numerosas vertientes del metal nos han servido para escapar de la anodina realidad. La literatura de Tolkien, los Hickman y Weis o Moorcock continúan inspirando a bandas que nos permiten seguir viajando por mundos de suma aventura. ADAMANTIS, ya entrevistados por este medio en ADAMANTIS (USA) – Entrevista – 02/04/19, están enteramente entregados a esta faceta tanto musical como narrativamente, tan bien pavimentada por conjuntos como BLIND GUARDIAN o los primeros HELLOWEEN y GAMMA RAY del Viejo Continente como por CRIMSON GLORY, KAMELOT o QUEENSRŸCHE del Nuevo. No por casualidad estas influencias son fundamentales para entender esta banda: los actuales miembros se originan en tierras tan alejadas entre sí como son España, Rusia y la costa este estadounidense, habiéndose afincado en Boston. El conjunto actual lo componen Evgeny Gromovoy (batería), Cody Pelchat (bajo, REICH OF SHADOWS, CURSE GUARD), Jeff Stark (voz, CATATONE, CONVERGENCE, MALFUNKSHUN), Javier Estrada (ex-THY TEMPEST) y Jeff Taft (guitarras), después de varias remodelaciones en las que se vieron pasar a Ashley Caval (voz), Elizabeth Cleary (bajo) y Rob Healey (voz).

Tras dos años de incansable trabajo, el 23 de octubre se marcó como fecha del lanzamiento de su primer álbum, Far Flung Realm (independiente). Como aperitivo nos sirvieron los singles “Misbegotten dream” y “The Oracle’s Prophecy”, este con la colaboración de la leyenda nacional Elisa C. Martin (ex-DARK MOOR, HAMKA, FAIRYLAND). Lo que sigue es el desgranado de un trabajo que se acerca al equilibrio perfecto entre el power europeo y el traditional americano.

La portada nos recibe con un portal abierto en un bosque, del que se derrama el mar dejando entrar un drakkar o ladia para llevarse al jinete (al oyente) a otros mundos. Destaca el detalle de la vela: se trata de la marca del trueno, símbolo de Perun y guiño al EP Thundermark.

Las primeras sensaciones acústicas son de carga hacia gloriosas batallas contra las fuerzas de la oscuridad. Una batería con una cadencia galopante y precisión alemana mantiene la tensión desde “Unbound souls” en adelante. Precisamente alemana es la influencia de la que bebe Gromovoy – pupilo (por Skype) del mismísimo Thomas Stauch, más conocido como Thomen the Omen, uno de los pioneros del espídico ritmo del power noventero con los primeros BLIND GUARDIAN (y actualmente en MENTALIST y DAWN OF AMBER). La combinación de compases veloces y de snare atronador con ritmos moderados dan empujones muy interesantes a los temas, muchos de los cuales arrancarían headbangs en esos conciertos que tanto echamos de menos.

Las melodías y potentes riffs son obra de dos impecables guitarras yendo a la par, a veces armonizándose, otras bifurcándose y batiéndose en duelos. Estrada es un especialista de su instrumento, preciso como un cirujano y, casi como tal, se montó por piezas la Washburn N4, el modelo usado por Nuno Bettencourt (EXTREME) que se oye en el álbum. Suya es “Imagination”, cuyo misterioso riff de apertura y cierre me lo pondría en bucle para jugar al The revenge of Shinobi. A Taft tampoco le falta protagonismo con la otra guitarra, habiendo colaborado activamente además en la composición de numerosos temas. Con las cuatro cuerdas y aportando también sus propias ideas está Pelchat. Si se leen bien las letras de su conmovedor “Journey’s end”, estas se distinguen por ser las más oscuras y existencialistas. Tuve la suerte de escuchar a Healey interpretando este tema en estudio y debo reconocer que la carga emocional que le puso es inigualable. En cualquier caso, Stark sabe muy bien lo que hace y trae melodía, expresividad, fuerza y control con su voz. Además, los juegos vocales como solapamientos y coros que ocurren en “Misbegotten dream” o “Voron (The Ravensong)” aportan nuevas dimensiones. En general, el tono más áspero y barítono le da a la banda un sonido más americano. Por otra parte, Stark a veces se hace demasiado presente, echándose de menos más pasajes instrumentales. Y cómo no mencionar el fenomenal contraste con Elisa retándose en duelo vocal. Hablando de colaboraciones, Matt Krais (SHADOWSTRIKE) aporta el solo de guitarra en “Pupeteer’s bane”, el tema ideal para fans de RUNNING WILD.

Y es que los ADAMANTIS también saben salir del clásico rollito de espadas y dragones (ojo, que no mencionan dragones) para adentrarse en otras sensaciones como la epicidad pesada (se me ocurren ATLANTEAN KODEX, SCALD y THRONEHAMMER). Esto es palpable en “The siege of Arkona”, en el que tuve el placer de colaborar en la composición melódica. El mid-tempo, los coros “manowarrior”, la sobrenatural voz recitando una exhortación en ruso en nombre de los dioses eslavos y una letra digna del Quorthon más pagano (basada en hechos reales, por cierto) hacen que este tema destaque y abra a la banda otros caminos para explorar.

La velocidad del power alemán en equilibrio con la actitud imponente del trad americano puede ser más que un genuino puente estilístico para los tiempos que corren. Y es que el power (el europeo en general) es un nicho en EEUU al igual que el traditional americano lo es aquí. Pero si el trad, generado en los 80, está disfrutando ya de su renacimiento con la nueva ola (New Wave Of Traditional Heavy Metal o NWOTHM), queda por esperar si habrá revival de power noventero en el futuro cercano. Y puede que ADAMANTIS esté al frente cuando ocurra, ondeando el estandarte legado por Kai Hansen que reza las palabras de David Byron: “It’s just our return to fantasy”.

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