ABYSSAL (GBR) – Antikatastaseis, 2015

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abyssal01Las expectativas son uno de los grandes males de la mente humana, no la decepción, pues las expectativas suelen ser aquello que da a luz al segundo sentimiento. ¿Cómo se afronta el nuevo disco de una banda a la que servidor considera una de las mejores en su género, si es que a los británicos ABYSSAL se les puede catalogar en un sólo sitio? Pues con miedo, tras dos obras soberbias como eran Denouement y Novit enim dominus qui sunt eius entraba en las quinielas la posibilidad de un bajón, fuera más grande o pequeño, por aquella ley física tan conocida por el nombre de “todo lo que sube, baja”. Pero las leyes de la física no se hicieron para ellos.

Las entidades encapuchadas bajo siniestros ropajes, encargadas de producir este death metal oscuro, de las que hasta ahora no se sabía nada, pues permanecían en un absoluto anonimato del que hasta ahora nadie ha podido arrojar ni una mísera gota de luz, han decidido, por voluntad propia, arrojar pequeñas pistas sobre ellos, para que tengamos la certeza de que, al menos, son humanos. En esta ocasión no son un trío, sino un ser que se esconde bajo las iniciales de G.D.C. ayudado por el batería de sesión Timo Häkkinen (sí, como el piloto de F1). ¿Por qué han decidido dar estos detalles minúsculos? No lo sabemos, y no nos importará mientras el nivel tan alto siga.

No podría decir aquello de que esta es su mejor obra, o directamente decir cual supera al resto. La calidad en todos lanzamientos es muy pareja. El sonido de la banda ha mutado lo suficiente para que siga sonando a ellos (y nadie suena como ellos, a pesar de la similitudes que podamos notar con PORTAL), pero para ofrecer algo distinto y podamos escribir esa frase tan tópica, pero no por ello menos cierta, de que este Antikatastaseis tiene su identidad propia. Si Denouement era relativamente más ortodoxo, más orientado a la estructura “ordinaria” de canciones, y Novit enim dominus qui sunt optaba más por su lado ambiental, Antikatastaseis elige la vía intermedia.

Es difícil describir a qué suenan los británicos. Un death metal oscuro, con una atmósfera propia del black, algo que gente como IMPETUOUS RITUAL, GRAVE UPHEAVAL, FUNEBRARUM (en menor medida), DESOLATE SHRINE o sus compatriotas GRAVE MIASMA saben hacer muy bien. La diferencia es que ABYSSAL prestan mucha más atención al ambiente, hasta el punto de que se convierte en algo indispensable, llegando a tener en ciertos momentos similitudes con los maestros del dark ambient ATRIUM CARCERI o al genio Akira Yamaoka. Y sobretodo, tienen lo que me gusta llamar belleza en la oscuridad. La melodía siempre se cuela como el agua entre las grietas de un edificio, de manera ligera, pero su presencia es palpable. Así, aunque la voz sea cavernosa, la batería atronadora y los riffs en muchos momentos sean maldad pura de la vieja escuela, de pronto unos acordes melódicos logran que nos invada una sensación de tristeza, de belleza, de algo indescriptible. Como si estuviéramos viendo el fin del mundo ante nuestros ojos y lo aceptásemos con pesar, más que con horror. Cierto es que no son los chicos más duros del barrio en esto del death metal ambiental, ese título se lo podríamos dar a MITOCHONDRION, más densos que un chupito de petroleo.

¿Cómo puede ser que un grupo suene oscuro y bello al mismo tiempo, de desatar el infierno o sonar a suicidio compasivo? Esa es su seña de identidad, ese sonido tan peculiar. Eso sí, cuando hablamos de belleza, de melodía, no debemos llegar a la conclusión de que es algo que domine el disco, para nada. Aquí hay furia para dar y regalar, no hay más que oír el inicio de “I am the alpha and the omega” o el de “The cornucopian” tras una pequeña introducción con dejes tribales.

Los riffs extraños y los momentos desconcertantes (como una teclado que suena en “Veil of transcendence”, muy reconocible por su contraste con el resto de instrumentos) casan tan bien con la producción que le dan siempre, en el punto medio. Un muro de sonido que no es exorbitantemente grueso, aquí se puede oír todo, pero cuantas más escuchas le demos, más detalles seremos capaces de captar.

Pero ante todo, estamos en terrenos donde la oscuridad domina, a pesar de los destellos de luz. Si en algún momento bajan de revoluciones, será para que la negrura lo absorba todo y nosotros seremos sus pobres víctimas. No obstante, me quedo con la guinda del pastel, la parte final de “Delere auctorem rerum ut universum infinitum noscas”. Una sección caracterizada por esa belleza trágica de la que antes hablábamos, y que sigue en la tradición de los británicos de colocar el tema más (relativamente) épico para finalizar. Suena al héroe que perece poco antes de conseguir su objetivo. Casi imposible no emocionarse.

Son muchas palabras para describir un disco tan inmenso, con tantísimos detalles, pero a mi juicio lo merece, pues realmente lo que ha intentado servidor es describir lo indescriptible. Si el fin del mundo se acerca, mejor afrontarlo con este opus en los altavoces.

firmapablobalbontín

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