ABYSMAL DAWN (USA) – Phylogenesis, 2020

Enlaces:

Si Phylogenesis hubiese sido lanzado en 2016, dos años después de Obsolescence, el último trabajo por entonces de ABYSMAL DAWN, no creo que el resultado hubiera diferido demasiado. No quiero decir esto como algo negativo, ni mucho menos. La banda de Charles Eliott se ha adherido siempre a la misma fórmula de death metal técnico sin variarla demasiado, tan sólo dedicándose a mejorar su fórmula y ofrecer siempre pequeñas variaciones. Por ello no era demasiado complicado averiguar que en su quinta obra no encontraríamos grandes variaciones (y eso que el grupo ha cambiado de batería y segundo guitarrista en este hiato). Ni las necesitamos, y el producto ya es lo suficientemente bueno per se. No obstante, no hablamos de un clon absoluto de Obsolescence, pues he observado un ligero cambio de rumbo hacia un death metal mucho más áspero, más rítmico (pero las variadas masturbaciones de guitarra continúan para regocijo parroquiano), menos dado a los breves escapes melódicos e inclinándose más al dolor de cabeza sonoro, ya sea a través de medios tiempos muy a los primerizos DECAPITATED (consulten «Coherced evolution» para más referencias) o de pasajes rápìdos y constantes que rayan en el death metal brasileño de KRISIUN.

La banda ha colocado una de las canciones más bestias de toda la obra como es «Mundane existence» para comenzar este Phylogenesis, algo que deja bastante claro el viraje de ABYSMAL DAWN a terrenos un tanto más bestias.  Un enfoque que tiene dos posibles lecturas. La primera es que es una obra sólida, implacable, que no pierde el tiempo en virtuosismos innecesarios y en partes que sean demasiado distintas o supongan un cambio drástico en cualquiera de las canciones. Las canciones solo «se relajan» brevemente para darle protagonismo a los solos, y aun así continúan siendo implacables, hasta el punto que los descansos entre canciones suponen un alivio entre tanta intensidad.

El otro enfoque no es tan positivo. Si bien la banda nunca ha dado visos de querer hacer otra cosa diferente, tanta intensidad puede hacer que la obra caiga en la homogeneidad. No todos los cortes son idénticos al cien por cien, faltaría más. «Soul-sick nation» durante su mayor parte exhibe una base rítmica muy lenta y contundente, pasando a ser una ametralladora sónica cuando hace falta y aumentando la sensación de tormenta sonora. Pero hay que prestar atención para poder argumentar la heterogeneidad de la obra, y entre tanto riff enloquecido y doble bombo atronador, los cuarenta y tres minutos pueden hacerse algo largos. 

Tras presentar estos dos enfoques haré trampa y pillaré el camino intermedio. Esperaba un death metal sin descanso de los norteamericanos y considero incluso admirable cómo son capaces de crear una obra sin fisuras, pero también extraño alguna pequeña concesión al oyente. Por mucha calidad que tengan todos los cortes, uno tras otro sin un vaso de agua acaban pasando factura. Como muestra, la versión que han escogido para cerrar la obra, «Flattening of emotions» de DEATH. Una versión ejecutada de manera perfecta, siendo además el grupo que más admira el cuarteto en el ámbito musical (por evidentes parecidos). Pero es, quizás, una elección demasiado segura. Más encanto tuvo esa versión puesta de speed de «Night’s blood» de DISSECTION de hace seis años.

Aun con todo, al final del día lo que cuenta es que ABYSMAL DAWN han sacado otra obra impecable, que quizás juegue más de la cuenta sobre lo ya conocido. Los «y si» y «quizás» tan sólo son añadidos que sólo están en la cabeza de cada oyente. Si uno acepta las normas del juego antes de entrar, no puede sacarle ninguna pega realista a la banda angelina. Y mientras sigan cumpliendo, que continúen explotando estos caminos todo lo necesario. 

Comparte: