ABSENTA – Eel, 2016

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absentaEs muy fácil para una banda perderse cuando establece su propia etiqueta en cuanto a sonido. Sucede cuando los músicos tienen más voluntad de destacar, que algo que ofrecer. ABSENTA desmonta este principio con su segundo disco, bajo el título de Eel. Bandas como SATYRICON lo han intentado antes. El concepto de black ‘n roll no suele casar con el black metal más tradicional, y se termina perdiendo en un mar de doom, diluyendo la esencia de las composiciones. En cambio, la formación cordobesa que nos ocupa, ha sabido marcar la diferencia.

Y es que trabajar con un espectro tan amplio de géneros, por muy enfocados que se encuentren en una corriente determinada, suele terminar en un batiburrillo inexplicable de algo que ni es una cosa ni otra. Al contrario, los siete cortes que forman este LP, nos dan una visión muy amplia de lo que se puede lograr, dándole un par de vueltas al planteamiento tradicional.

Sí, es cierto, que no vamos a encontrar la crudeza agónica y atmosférica propia de ese black noruego que provoca una sensación más que reconocible, y que engancha o repele, sin término medio. Pero la forma en la que se nos presenta este trabajo, va mucho más lejos.

La identidad metálica nacional se hace palpable. Es algo de lo que nunca hacemos alarde, o hemos maltratado, mediante mestizajes folclóricos o temáticas que no terminábamos de comprender, por querer adaptar conceptos y manifestaciones culturales que nos eran completamente ajenos. Pero es gracias a bandas como esta, donde se empieza a notar que empezamos a recuperarnos del retraso cultural provocado por falta de apertura al extranjero (razones culturales y políticas siempre han tenido la mano lista para evitar que pasara, buscando explotar al máximo la “cultura española” por encima de lo que podíamos aportar, tras aprender de otros).

¿Qué significa esto? Que, si seguimos encontrando material de este tipo, en cada pueblo, en cada comunidad, y a lo largo y ancho del territorio, no va a quedar duda de que estamos a nivel europeo. Siempre hemos estado a ese nivel, nos ha faltado potenciarlo. Y discos como este lo atestiguan.

Es así, que este Eel, es un ejercicio de saber manejar los elementos que lo componen. Un black profundo, con toda la expresión sentimental que requiere. Voces profundas para los pasajes más oscuros, gritos desgarradores en el climax de segmentos instrumentales… Y algo que me encanta en cuanto a las letras, y que refuerza el planteamiento de identidad dentro de un género que no admite en ocasiones tanta creatividad: La carencia de un esquema estrictamente “cuadrado” para las letras, dentro de cada una de las composiciones. Si no recuerdo mal, he visto a otras bandas (de distintos géneros) hacer lo mismo; véase KARONTE o MORTSUBITE. Y siempre funciona. Por la sencilla razón de que, si el concepto acompaña, se logra la atmósfera deseada, y como mencionaba líneas antes, cierta identidad.

No se trata, por supuesto, de un “todos los grupos españoles tienen que sonar así, cuasiconceptuales y sin que las letras sigan un patrón o esquema”. Es más bien una cuestión de aprovechar lo que hemos aprendido de otros movimientos culturales, y darle una vuelta de tuerca… si es que sabemos cómo hacerlo. También se me ocurren un par de ejemplos de bandas que no han sabido hacerlo correctamente, y si siguen así, tienen los días contados.

Se trata de trabajar el concepto. Por supuesto. Pero sin que parezca una obra conceptual, o sin serlo en absoluto. Es por eso que, discos como este, ganan en identidad (no solo “nacional” sino dentro de cada género y escena) y representan un valor añadido que los diferencia de otros productos.

A lo largo de los siete cortes, no se siente una pérdida del sentido que maneja todo, se puede sentir a cada uno de los músicos trabajando duro y logrando algo que, tras la producción, se vuelve mucho más grande. Por el contrario, somos capaces de identificar cada una de las variaciones melódicas, los cambios rítmicos y la complejidad del conjunto.

Creo que lo que más podría destacar (sin entrar a elegir mis canciones favoritas) de este disco, es que es black metal profundo, capaz de unir la parte más tradicional y la más vanguardista… sin convertirse en un chiste sobre satánicos borrachos grabando un videoclip cutre en un bosque de pinos, ni en una obra pedante de niñatos con guitarras de ocho cuerdas, y jugando a ser el gemelo malvado de DREAM THEATER.

En cuanto a la razón de por qué no puedo escoger una o varias canciones que me llamen la atención por encima del resto, como suele suceder, es porque creo que de escoger alguna, por separado no funcionaría de la manera que funciona en conjunto. Algo que, personalmente, me encanta. Disfruto de los discos que empiezan, se desarrollan, acaban, y tienes que poner desde el primer momento para llegar a determinada parte. Nada de “reproducción aleatoria”. Quiero todo el paquete. Y con ABSENTA, me llevo el lote.

¿En resumidas cuentas? Una muy buena forma de acercarse al black metal, sin renunciar a lo bueno de bandas (nacionales y extranjeras) que tradicionalmente han marcado las pautas de un género que o se renueva, o se va a quedar estancado, para consumo de gente que piensa que la única forma de grabar un disco, es en analógico y sin tener ni puta idea de tocar un instrumento.

firmaeloy

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