ABORYM (ITA) – Shifting.Negative, 2017

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Cuando ABORYM lanzaron, en 1999, su primera obra, Kali Yuga Bizarre, no serían pocos los puristas, que hartos de unos años en los que el black metal en su versión sinfónica y gótica, y su versión más tradicional estaba fagocitada por los medios amarillistas, vaticinarían que ABORYM no era poco menos que la enésima banda tratando de coger elementos del black metal para subirse a la cresta de la ola; y que, en cuanto esta moda pasase (como así fue), regresarían al fango del que nunca debieron salir. Motivos tenían para pensarlo: a finales de los noventa, como hemos mencionado, gente como CRADLE OF FILTH o DIMMU BORGIR se veían por el gran público como grandes representantes del género. Mientras que el metal industrial estaba en un auge al que no se ha visto proyectado desde entonces. No era raro ver a MINISTRY y compañía encabezando festivales. Y por si fuera poco, en Italia la cultura gótica siempre ha sido muy fuerte. Kali Yuga Bizarre era sobresaliente, pero para muchos flor de un día, por contexto debía ser así…

Pero ABORYM no sólo no fracasó, sino que acabó convirtiéndose en el máximo estandarte del black metal industrial, llegando aún más lejos que THORNS, que tan sólo sacó su excelente álbum homónimo y se desvaneció en las sombras, o DODHEIMSGARD, que si bien usaron el industrial para otra obra maestra como 666 International, tampoco fueron el grupo más activo del mundo, amén de que sus siguientes obras han ido experimentando con muchísimas más cosas. Realmente siempre jugaron en la liga del metal vanguardista.

Poco les importaron modas, contextos… Fire walks with us (para muchos, la obra cumbre) y With No Human Intervention, mejoraron y endurecieron la fórmula. Contaban incluso con Attila Csihar de vocalista. El sonido de ABORYM no cambiaba demasiado, era una evolución lenta, donde la base se renovaba poco a poco, los discos eran parecidos, que no idénticos. Eso no quitó que decidieran arriesgarse más con el disco conceptual Psychogrotesque, que seguía moviéndose en los parámetros del black industrial, pero con una estructura completamente distinta, hecha a modo de un sólo tema, incluyendo elementos tales como spoken words, algo inédito por entonces.

Después de eso, Dirty, sin ser un mal disco, sabía a poco. Lo que no nos esperábamos es el volantazo que supone este Shifting.Negative. Y es que antes mencionaba que el sonido de ABORYM no cambiaba demasiado… Hasta ahora.

Hablamos del álbum más suave, accesible y electrónico del grupo. ¿Es algo malo? No y por dos razones. Primera porque siempre es todo un soplo de aire fresco que un grupo ya consagrado decida tocar los pilares de su sonido. Y segundo, porque pese a quién le pese, ABORYM siguen haciendo lo que les da la gana y encima de manera excelente. Shifting.Negative se desprende de la mayor parte de su metal negro y abraza un metal industrial más clásico, el de NINE INCH NAILS (con un homenaje descaradísimo en «Sleeping through the cracks», tanto que los fans de NIN tenemos que esbozar una sonrisa sí o sí), la etapa media de PITCHSHIFTER, o los FRONT LINE ASSEMBLY del Millenium. No puedo decir «determinado tema sí que recuerda mucho a los ABORYM de siempre», porque ese sonido está muy diseminado a lo largo de determinados momentos de algunas canciones. ¿Hemos perdido por eso? Para nada, hemos salido ganando si a cambio tenemos cortes tan bellos como «Precarious», lo más cerca que va a estar ABORYM de proporcionarnos una balada. Los sintentizadores, los teclados, las progresiones de los riffs, las voces con eco que recuerdan al  Burton C.Bell más onírico, todo eso toca el alma a cualquiera.

Y es que «Unpleseantness» es la primera hostia en la cara. Una canción mucho más electrónica, entre el EDM y el synthwave que sorprende nada más empezar (no es casualidad la elección del tema de apertura), para seguir con los riffs cortantes del metal industrial de manual… Y el uso de voces limpias. ABORYM ya las había usado en el pasado, pero nunca habían tenido el peso principal en un trabajo. Ahora las voces limpias (aunque con bastantes efectos) son las que mandan.

La agresividad del metal industrial sigue siendo la base, aunque como hayamos dicho, el porcentaje de negrura se haya visto empequeñecido. Pero esto ha derivado en una hibridación completa, donde el aggrotech, el breakbeat, el EDM, synthwave y ambiental campan a sus anchas, juntándose con las guitarras distorsionadas, dando muchísimos matices a cada canción. Vale, ABORYM siempre fueron muy detallistas, pero ahora la paleta de colores se abre, el porcentaje de metal y electrónica ha variado, o al menos lo han conjugado de distinto modo. Sólo así se explica que «For a Better Past» pueda pasar de ser un bello tema de corte más ambiental a un torbellino de furia, o que «Big H» coquetee con el thrash y sirva también para una sesión de rave.

Canciones con mil caras para una obra que puede revisitarse una y otra vez, que siempre tendrá algo novedoso. Y lo mejor de todo, que ABORYM llevan tanto tiempo en el negocio que han logrado la fórmula para ser capaces de colarte un disco con tantísimos detalles sin que se haga pesado. Todo lo contrario, resulta ser un álbum extremadamente entretenido. De ahí que sea la obra más accesible de estos italianos, aunque sería una empresa demasiado arriesgada decir que la mejor.

Por contra, a quién no le guste el cambio efectuado por los transalpinos, sería un poco absurdo quejarse de ello ante un grupo que siempre ha hecho y hará lo que le ha querido.

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