ABORTED + ORIGIN + EXHUMED + MIASMAL – Madrid – 09/12/14

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aborted01El otoño es época de salas, lejos quedan los festivales veraniegos al aire libre, la libertad, la fiesta continua… El frío llega, y con el las horas de oscuridad, las obligaciones laborales, la vida misma. No todo es malo, es simplemente el momento de disfrutar de la amplia oferta de giras que encontramos en España, para todos los gustos y colores. Y esta que relatamos a continuación era una de las más atractivas que pasaba por la península, al menos en lo que a metal extremo se refiere. 

La cita fue en la mítica Caracol, sí, aquella sala que obligan a «hibernar obligatoriamente» cada determinado tiempo. Sala que en este caso no estuvo a la altura de las circunstancias en el plano sonoro. No es que fuese pésimo, ni mucho menos, pero no fue tan bueno como debería ser. Aunque más tarde diseccionaré todos los detalles, no puedo decir el por qué no sonó todo perfecto, porque uno no puede hablar de lo que no sabe. Aún así, que este párrafo no se interprete como lo más significativo de la noche, ya que es el único punto negativo que puedo mencionar.

En torno a las 7:20 de la tarde (la costumbre de Madrid de empezar los conciertos a una hora en la que sería más adecuado servir Phoskitos y Cola Cao en la barra, que cerveza) aparecerían por el pequeño escenario de la Caracol, los suecos MIASMAL, la enésima banda deudora del death metal sueco (valga la redundancia) y que desde su segundo disco, Cursed redeemer, están con Century Media. Si tengo que decir la verdad, no había escuchado nada de ellos, gracias a la pereza de que «son lo mismo de siempre». Pero aún conservo la buena manía de ver a todos los grupos. Y menos mal, aunque no hagan nada nuevo, se sacaron de la manga una sonido potente y compacto. Eso sí que es un argumento de peso para la credibilidad de un combo. 

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No me equivoco si digo que no fui el único asombrado ante la descarga de  furia que soltaron sin previo aviso. Tenían unos duros competidores, y está claro que no estaban dispuestos a quedar en evidencia, más todo lo contrario, venían aquí a aplastar y ganar servidores. También es cierto que no hablamos de novatos, sino de músicos experimentados con varios grupos a sus espaldas (todos bastante underground, eso sí). No puedo decir qué canciones tocaron o se dejaron por el camino en la media hora escasa que tocaron, pero su sencillo death sueco era como una patada en los dientes, y ya al menos han logrado que curioseemos su material de estudio. Eso sí, también me sorprendió que fuesen vestidos cual banda de stoner, pero eso es ya otra historia…

La primera banda de renombre en aparecer sería EXHUMED, banda que siempre ha estado en un injusto segundo plano, no sólo por su calidad compositiva, que se extiende hasta sus últimas obras (hay vida más allá del Gore Metal), sino también por su nivel en directo. Desde el primitivo goregrind, hasta el death metal actual, con muchísimas referencias a METALLICA (en la actitud de Matt, muy calcada a la de Hetfield) y SLAYER (en esos riffs y solos 100% Hanneman/King), lo único que le faltó a EXHUMED fue un sonido más alto, hasta el tema «Necrocracy», tema homónimo del último disco, al sonido le faltaba fuerza, que no ejecución, porque Matt Harvey, cabeza pensante de la banda, siempre ha sabido rodearse de buenos músicos, tanto su segundo hacha, Bud Burke con el que los duelos de guitarras dobladas fueron la constante de la noche, su nuevo bajista Rob Babcock, encargado de las guturales más profundas (que no se oían, por desgracia), y el perro viejo en las baquetas que responde al nombre de Mike Hamilton, batería de DEEDS OF FLESH y cuyo hábitat natural es el doble bombo y los cambios de ritmo. 

En cuanto mejoró el sonido, así lo hizo la banda, y los temas como el himno «Necromaniac», y las más modernas «All guts, no glory» o «As hammer to anvil» (a modo de cierre), se convirtieron en los cortes revienta cuellos que son. Eso sí, la apatía de una buena parte del público no se arreglaba ni en los mejores tramos del concierto…

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A nivel de espectáculo, eso sí, el concierto de los californianos fue sublime. Salió el clásico cirujano ensangrentado, varias veces, a hacer de las suyas, con una motosierra, estrangulando a Bud y reanimándolo con cerveza (y posterior vómito incluido de este, momento divertido y asqueroso donde los haya), además de hacer algo de crowdsurfing, y por si fuera poco, una pequeña referencia al «Gore metal» con el microondas con sesos sobre uno de los amplificadores.

Con un volumen más alto y algo más de tiempo, la experiencia habría sido aún mejor, pero tendremos que quedarnos con lo que fue y no con lo que pudo ser.

ORIGIN es una banda excesiva en todos los sentidos, demasiado técnicos, demasiado brutos… El grupo nació con el propósito de ir más allá en el camino iniciado por SUFFOCATION. A pesar de mil problemas, mil polémicas, como la que rodeó a la producción de su obra Antithesis allá por 2008, y peleas con diversos ex miembros, los de Kansas se encuentran en un buen momento, con un nuevo opus bajo el brazo llamado Omnipresent y con su «nuevo» vocalista (desde hace 3 años) Jason Keyser, que en todo momento estuvo muy hablador y distendido, señal de que las aguas en el seno de la banda, fluyen sin turbulencias. El buen ambiente era tal que incluso se atrevió a pedir un Wall Of Death «silencioso», a modo de arranque de un tema. Aunque el intento no salió demasiado bien entre los pocos que estábamos continuamente en el moshpit, debo admitir que fue un instante bastante gracioso y que denota mucha simpatía.

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Ciñéndonos al espectáculo en sí, desde que el telón se apartó, ORIGIN se convirtieron en una metralleta imparable, y es aquí donde uno comprueba in situ que todo lo que oímos en sus discos se materializa en la realidad. Impresiona ver cómo Paul Ryan y Mike Flores pasan desde los primeros a los últimos trastes de sus instrumentos, a una velocidad inhumana y encima dando la sensación de que está tirado. Otro que tal baila desde las sombras es John Longstrech, destrozando las baquetas a un ritmo infernal, mientras Jason se pasa toda la velada dando alaridos sobre el escenario (y sin perder potencia hasta el final), para hacer el combo más cafre si cabe.

Eso sí, podemos relatar una historia muy similar a la de EXHUMED en cuanto a sonido, la mezcla de instrumentos no fue la mejor, la batería se comía a veces casi todo el espectro sonoro, mientras que el bajo tan sólo sobresalía en momentos puntuales. Se perfectamente que en un disco de ORIGIN no es lo que predomina, pero a Mike Flores es para oírle mucho más las burradas que hace con sus 5 cuerdas.

Omnipresent se llevó la mayor parte del repertorio, con «All things dead», «Redistribution of filth» o «Unattainable zero», y con algún recuerdo al pasado con «Portal» y la genial «The aftermath». Pero fuesen nuevos o viejos temas, esto era la banda sonora de una trinchera de guerra. No es sencillo hacer un concierto entretenido con una propuesta tan técnica, y es sencillo que el recital se convierta en una aburrida exhibición de habilidades con los instrumentos, haciendo que a algunos les aburra tanto paseo de mástil, pero ORIGIN son capaces de coger ese handicap y voltearlo a su favor, dejando por el camino caras sorprendidas ante lo que veían.

Ya con la sala casi repleta (aunque no hubo pleno de entradas),  y tres cuartas partes de la Caracol llenas (algo meritorio el meter unas 150/200 personas, siendo un martes después de un puente), los cabezas de cartel se preparaban para atacar sobre la pista. Visualmente eran los más espectaculares, con una enorme carpa con la ilustración del Necrotic manifesto, y carteles laterales que rezaban «Kill The Living – Raise The Dead«. Nada nuevo o deslumbrante, pero es una gota de color entre tanta austeridad escénica. Eso sí, tampoco se libraron de ciertos problemas de sonido, y en ciertas ocasiones las guitarras se «comían» entre ellas.

Ya vimos a ABORTED en el pasado Resurrection Fest, y si allí fueron demoledores, ahora en una sala pequeña, en su terreno, debían ser aún mejores. La introducción, con el diálogo distorsionado de Patrick Bateman nos daba una pista de la canción seleccionada para abrir la carnicería, y efectivamente era «Dead wreckoning», la canción que marcó una modernización de ABORTED allá por 2005, y a la postre se ha convertido en uno de sus mayores éxitos. Aún así, elección inesperada, ya que había estado bastante tiempo en el baúl cogiendo polvo. No obstante, si hubiese seguido cogiendo polvo, tampoco habría pasado nada. En directo no suena tan contundente como en estudio, eso y que encima Sven se perdió en algunos versos (por varios gestos mientras actuaba, suponemos que es porque el sonido no le llegaba a través de los monitores). Pequeño patinazo que se solventó pronto enlazando con «Meticulous invagination» y «Parasic flesh resection», los primeros temas de su legendario Goremaggedon. Ahora sí que había comenzado lo bueno.

De paso nos recordaron que presentaban un disco nuevo, The necrotic manifesto, del que cayó a continuación el tema que da título al mismo, para, acto seguido, dispararnos al instante con «Hecatomb«. Curioso que, viniendo del mismo álbum que «Dead wreckoning», «Hecatomb» funcione a las mil maravillas. 

Aunque «Coffin upon coffin» no se una de mis canciones predilectas, hay que reconocer que es un gustazo verla cantar en dueto con Matt Harvey, en un juego de voces rasgadas y voces guturales que hace ganar puntos al tema. Una colaboración que, si no me equivoco, lleva produciéndose durante toda la gira.  

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Cabe destacar a este punto la actitud de la banda, o más bien de su frontman, Sven, era desafiante con el público, animando a la gente a que se acercase al escenario (y es que a veces parecía que el público no estaba en un concierto de death metal), y también se situaba en la línea de lo humorístico y lo borde, con un extraño sentido del humor, mezclando alguna gracia con algún que otro borderío. Aún así, no fueron una banda que hicieran demasiados parones para dialogar…

Uno de los pocos momentos de calma de la noche llegaría tras «Fecal forgery», concretamente con «Expurgation euphoria», uno de los temas lentos del Global flatline, disco que no significó una vuelta a las raíces, pero sí un alejamiento notable de los experimentos de obras precedentes, para desembocar en algo más clásico. A esas alturas de la noche, la bajada de revoluciones era muy agradecida… hasta que llega «The holocaust incarnate», clásico donde los haya, para poner todo patas arriba, una vez más. 

El segundo descanso de la noche vendría proporcionado por la intro enlatada que abre el nuevo disco, y que lógicamente, precedería a la primera canción de Necrotic manifesto. De ahí, hasta el casi final, con la imperecedera «The saw and the carnage done», todo fue ejecutado sin parón alguno, incluida una sorprendente «Cenobites», que, aunque despojada de los arreglos de estudio, puede adaptarse sin problemas al directo. El bis, con «Nailed through her cunt» fue un regalo con esfuerzo, aunque necesario. Esfuerzo por el enorme desgaste físico tanto de la banda como del público (de los que se movían, más bien), y necesario porque es un corte que no debe faltar nunca.

Va a ser jodido encontrar de nuevo un cartel bastante equilibrado en cuanto a calidad. Ninguno de los cuatro grupos desmereció la noche, salvo MIASMAL, todas tenían bastante recorrido sobre los escenarios (podrían ser las 3 cabezas de cartel perfectamente). Cierto es que el sonido flaqueó (no quiere decir que sea malo), pero no empañó excesivamente la experiencia. Y si uno sale contento de la sala, el resto de detalles, importan bien poco.

Fotografías cedidas por: Yalinku Melero

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