ABORTED (BEL) – TerrorVision, 2018

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Es ya una tradición bianual tener un nuevo disco de ABORTED en el mercado. Tal y como escribí hace dos años en la reseña de Retrogore, hay una estrategia comercial muy clara detrás de ello: mantenerse siempre frescos y relevantes en un mercado saturado. Con todo lo bueno y malo que conlleva esto.

Sinceramente no tenía demasiadas expectativas con respecto a este TerrorVision. Aunque cada álbum era un pequeño giro de timón para no hacer una obra exactamente igual, consideraba que no quedaba espacio alguno para la sorpresa. Y aunque no puedo soltar un “han roto todas mis expectativas“, sí puedo decir que esta vez han hecho honor de pleno a la temática reciente de sus álbumes. Han transmitido lo que pregonaban.

Durante muchísimos años ABORTED líricamente trataban de violencia y sangre a un nivel técnico, algo que se trasladaba a su música. Desde un death metal muy basado en CARCASS, pasando por brutal death con grindcore hasta un deathcore técnico. Desde su “renacimiento” en 2012, donde encontraron la base de su sonido actual, las películas de terror de los años 80 han sido una constante, tanto en el aspecto estrictamente musical como en el visual (a base de merch). Pero en esta ocasión han logrado darle un toque cinematográfico al disco sin perder esa intensidad que los caracteriza. Posiblemente por ello este TerrorVision acabe siendo mucho más recordado que The necrotic manifesto y Retrogore.

Aunque con la perspectiva del tiempo, este álbum parece el objetivo al que querían llegar, siendo The necrotic manifesto un tímido inicio en el que pesaba más ser la secuela de Global flatline, y Retrogore una transición pura y dura. 

Un objetivo que en ocasiones es más explícito. La introducción “Lasciate Ogne Speranza” recuerda a aquellas bandas sonoras de terror sobrenatural tipo Hellraiser, y aunque nos despiste la clásica tralla que sigue a continuación, pues al fin y al cabo los belgas tienen su identidad y no van a distanciarse por lo que son conocidos, es un poco más adelante cuando las cosas se vuelven más interesantes.

Cuando llegamos a “Farewell to the flesh” notaremos un tono en la canción ligeramente distinto, debido a la capa de guitarras que se sitúa muy al fondo del corte, que recuerda a estas viejas bandas sonoras y proporciona un tono oscuro pero muy grandilocuente. 

No aparecerá siempre, ni de la misma manera y posición. En “Vespertine decay“, por ejemplo, estas guitarras están al comienzo del tema al frente de la mezcla, por ejemplo, pero en cuanto aparecen dominan la canción y le dan un ambiente completamente distinto. En este recurso está el alma del álbum y muestra la maestría compositiva de los belgas. De cara a la galería están dando lo que mucho de su público, tanto fiel como casual, pide. Death metal directo y de consumo rápido, pero que en el fondo tiene un desarrollo que ha ido madurando durante varios años y obras y que les permite hacer el álbum que realmente querían. Death metal multidimensional.

A pesar de esto, uno intuye que podrían arriesgar aún más y ofrecer algo más distinto, y que es inevitable que dejen con una sensación de oportunidad perdida. “Exquisite covinous drama” lleva a sus últimas consecuencias el tono de TerrorVision. Durante unos segundos la canción muestra una cara más ambiental, con una textura con las que el grupo jamás había experimentado. Quién sabe qué pasaría si la banda decidiese entregarse a estos sonidos más experimentales, pero son esclavos de su sonido.

Un disco basado en el terror de los 80 (varios de los títulos de las canciones son películas de Darío Argento o Bruno Mattei) no podía acabar sin el sonido más característico de la época: los sintetizadores, que en este caso abren la última canción del disco: “The final absolution“. Tan sólo están presentes en los primeros instantes, y de manera bastante elegante y oscura (muy a la manera de otro titan del séptimo arte, John Carpenter), lo que da a entender que han sido incluidos de manera genuina, y no por la fiebre insana por los ochenta que parece que lo ha invadido todo. Y al igual que todo el disco, será el elemento diferenciador el que, entre las sombras, lleve la batuta del tema, con las guitarras siguiendo más adelante la melodía del sintetizador. 

ABORTED han salido más victoriosos de este envite de lo que salieron hace dos y cuatro años con sus respectivas obras, pues hemos asistido a la culminación de un camino. Quizás la próxima vez sea tiempo de emprender un nuevo sendero, pero por ahora disfrutemos de esta tarea acabada. 

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