ABISMAL (ARG) – Páginas negras, 2022

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Desde las amplias y lejanas costas marplatenses, se hace presente una nueva banda en la escena argentina. Se trata de ABISMAL, una banda que hace una fuerte apuesta por un blend de metalcore y groove metal, con voces bestiales, cortadas por interesantes melodías vocales. Oficialmente formada por Gonzalo Irazoqui (voz), Juan Pablo Pugliese (guitarra y coros), Marcos Garat (guitarra), Eduardo Giola (bajo) y Jonatan Barrionuevo (batería), este disco titulado Páginas negras fue concebido parte en Artefacto Estudio y parte en Mane Productions, además de la producción de Ignacio Rodríguez, quien se animó a participar en el tema de cierre (pero ya llegaremos a ello). Ya contaban con un EP en su haber, que es una tarea en la cual es recomiendo indagar, pero que también se ve una gran evolución en la banda con respecto a este lanzamiento.

Y es que se nota en las letras y en el poderío vocal exhibido por Gonzalo Irazoqui, el frontman y vocalista de esta alineación, que este álbum está cargado de sentimientos, (además de que reza con una dedicatoria especial al pie del video), como ese siente en ese grito final en «Volver a vivir»: «Entendiendo que solo así podré, volverme a sentir, vivo otra vez, VIVO OTRA VEZ», casi con aires de desahogo, donde mucho antes empezaron a exhibir este yin yang que es lo que proponen desde el ámbito vocal, y que adelantamos al principio.

Su estilo es muy parecido a FIVE FINGER DEATH PUNCH, bien riffero y machacante, con un excelente trabajo de toda la armada instrumental, ya que, sumado a lo anterior, el bajo acompaña firmemente en todo momento y, a veces, se aventura a sobresalir por encima de la atmósfera planteada y a la batería de Jonatan Barrionuevo que es la que dirige cuando quiere hacia donde va esta ambientación, así como el carácter del tema, que por momentos se dispara hacia lugares más bien core, pero siempre se mantiene más bien centrado.

Una canción muy interesante, fuera de lo mencionado, es la cuarta de la lista, “Sin rumbo”, que luego del primer tercio del tema, adquiere tiene un aire más ochentero, producto de un interesante juego a dos violas, que va y viene para luego desembocar en un solo con la misma característica, más bien melancólica. El resto del álbum, casi hasta el final, se mantiene más bien monótono hasta el final, pero no necesariamente es algo malo, ya que el ritmo que plantean es muy entretenido.

Pero no me refiero a «Crimen natural», con esa intro ominosa y el juego de slap de bajo en las estrofas. La canción que quiero resaltar en su epílogo, «Realidad brutal», ya sea por la inclusión del Ignacio Rodríguez o por el cambio de enfoque instrumental, tiene más tintes de metalcore y resulta muy potente, además de la mezcla que ofrece la aparición de voces melódicas que se tornan un poco épicas. Realmente es una nueva apuesta, una que yo estaría dispuesto a hacer, porque es una banda que promete mucho, que trabajó de forma interesante durante el letargo pandémico, y que merece que entres y le des play a este álbum, que te va a tumbar de la silla.

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