AATHMA – Decline… Towers of Silence, 2011

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Finaliza el 2011 y con él nos llega el segundo trabajo de los madrileños AATHMA. Han pasado dos años desde que sacaron su álbum de debut “The Call of Shiva” y con el que nos abrieron los sentidos acercándonos a un sonido pesado, lento y agónico. Un sonido cercano al Doom/Post-metal mezclado con cierto regusto Stoner en algún punto, y que, unido a unas lineas vocales muy peculiares, hicieron que algunos nos enamoráramos de dicho disco en tan solo una escucha fugaz.

Este nuevo trabajo, de nombre “Decline… towers of silence”, sigue la estela del anterior, en cuanto a estilo se refiere, y eleva a AATHMA al  nivel de «requerido en tu colección musical», aposentandolo como uno de los grupos que debes conocer si  eres un amante de estos sonidos.

Este nuevo álbum ha sido grabado y mezclado por Carlos Santos en los Sandman Studios de Madrid y masterizado por el escandinavo Jens Bogren. Además, cabe destacar el diseño de la portada realizada por Zoidart, que de un solo vistazo nos sumerge en el mundo devastado que nos quieren retratar en este disco conceptual. Pues seremos arrastrados durante casi 60 minutos a los momentos finales de una antigua y milenaria civilización que se ve desbordada y arrasada por un mal que nace en sus propios cimientos y que destruirá todo aquello que les envuelve y que, en el fondo, les da cobijo. La tecnología, o mejor dicho, el mal uso de la misma, les ha llevado a la autodestrucción a través de la aniquilación de su entorno. Y aunque no con estas mismas palabras, así nos presenta AATHMA su nuevo trabajo.

Bajo esta premisa conceptual nos disponemos a escuchar el disco en su totalidad. Y el viaje comienza de manera directa con el tema Valley of Doom, que contiene una genial base rítmica ,veloz y pesada, que impregna todo el tema y que contrastará ligeramente con un registro de voz más agudo y melodioso del que nos tuvo acostumbrados Juan en el anterior trabajo y que veremos muy bien explotado a lo largo de este disco. Un tema que nos transmitirá agonía mezclada con sensación de rabia desatada, entrelazadas con contundencia y cierta armonía. Una muy buena pista para iniciar la escucha. Seguimos el camino con Under Black Waters, con el que, en su inicio, nos adentremos todavía más en esos ritmos despiadados, insistentes y pesados que serán recurrentes en gran parte del disco. Un tema largo que no omite esa parte más clara, lenta y nítida, en la que encontraremos compases más calmados junto con ciertos pasajes en los que la guitarra nos narcotizará, momentos estos en los que se percibe incluso más oscuridad que en los instantes acústicos más potentes y graves. El siguiente minuto lo reservamos para The Last Vulture, tema puramente instrumental y prácticamente onírico que sirve de intro para Hole of Death, cuyo inicio romperá con la linealidad del sonido predecesor, marcando un ritmo más grave y métrico, para rápidamente volver a ese regusto onírico. En este tema se va perdiendo la base contundente y rápida, y se torna en una sensación de cierta locura, mezclándose esa base contundente con diferentes ritmos agudos que retumbarán en tu cabeza como afiladas cuchillas y que te pueden subyugar a un estado hipnótico de zozobra.

Una vez nos estamos liberando de sitio mental, comienza lentamente Abyss, con una voz susurrante que nos invita a no despertar de nuestro anterior estado, o mejor dicho, nos va preparando para lo que se avecina; La potencia va ganando terreno a la calma, pareciendo que se genera una batalla entre ambas fuerzas, pues el abismo puede ser brutal, oscuro y demoledor, pero a la vez prevalece en él el silencio y el vacío absoluto.

Tras esta dualidad, seguimos con A God Returns, tema que comienza pausado y melódico, narrándonos la agonía personal de quien se siente solo y condenado a un futuro que no desea; De repente, el tema se torna oscuro, ya no hay melodía, la voz ya no es tan pura, la aflicción es más palpable, los ritmos se tornan graves, asoladores y pausados. La desolación se apodera de la narración, que bailará entre estas sensaciones durante toda la canción, cambiando de estado en más de una ocasión,  yendo y viniendo desde ritmos pesados a otros más livianos, sin perder el tono de angustia ni un solo momento.

Acaba el disco con Red Storm, con un inicio de piano que transmite cierto sosiego, como el que da la resignación y aceptación a lo inevitable. Este tema comprende algunos pasajes muy melódicos junto a otros más estridentes, acompañados de una voz que va bailando para definirse entre limpia y desgarradora, como de congoja. Pero esto es AATHMA, la calma solo puede preceder a la tormenta, o peor aún, la calma tal vez no es lo que parece, la soledad, la angustia, el miedo, la desesperación… pueden esconderse tras la apariencia de tranquilidad.  Es así como apenas sin darnos cuenta nos encontramos con que la base rítmica va cambiando para tornarse más agresiva y, de este modo, acabar como empezó el disco, con rabia, contundencia y potencia.

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