AARA (CHE) – Triade I: Eos, 2021

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La excesiva oferta musical que venimos experimentando con la digitalización de la música, no solo ha contribuido a que se creen más y más desapercibidos, sino que también ha cambiado en muchas personas los hábitos de consumo. Cuando tenemos infinitos discos al alcance de un par de clics, realmente ¿Nos paramos a escuchar lo que estamos oyendo? En muchas ocasiones la respuesta será no. De lo contrario ya os habría hablado de AARA hace al menos un par de años.

Para quienes no estén familiarizados con el nombre, AARA es un grupo suizo, inicialmente formado por el dúo Berg (todos los instrumentos) y Fluss (letras y voces) al que se les unió J. como batería en su anterior trabajo: En ergô einai (2020). En marzo de este año presentaban el disco del que hoy os hablo, Triade I: Eos; tercer larga duración, y el primero de una trilogía inspirada en la novela gótica de terror Melmoth el errabundo de Charles Maturin.

Eos es como una obra de teatro no visual en la que los protagonistas son los instrumentos. El papel principal se lo llevan las múltiples guitarras y sus intensos diálogos; cómo van hilándose, doblándose y desarrollando algunas melodías que, si no fuesen a punta de tremolo picking, sonarían a piezas clásicas. 

Siguiendo con el símil, gran parte del escenario está construido de black metal melódico que trae un sonido, escalas e influencias diferentes a las vertientes más comunes (escena francesa, alemana, americana…). La otra parte del plató la construye el death metal, y sobre él actúa el bajo en actos como «Tantalusqual«, la guitarra y la batería llegando el final de «Naufragus«, en una de las escenas de «Nimmermehr«, y en algunos riffs ocultos por la velocidad del black metal. 

También saborearemos industrial/ambient, no solo en forma de pasaje o intro como el comienzo del primer corte, «Fathum«, que dura un minuto y medio. Será en forma de efectos concretos de ambientación, synths y teclados que, junto con cantos corales/orquestales que aparecen a lo largo de todo del guion, forman el atrezzo. 

En las seis piezas que componen Triade I: Eos vamos a ir encontrándonos con detalles deliciosos. Solamente con los fills de la perfecta batería de J. tenemos suficiente para dejarnos las manos aplaudiendo. Pero, volviendo a «Fathum«, y siendo extensible a su modus operandi general, está dividida en diferentes partes; una de ellas es un pasaje con sonidos de viento y naturaleza protagonizado por una guitarra acústica. Un precioso momento de paz que acaba rompiendo Fluss con un gutural agudo y agónico. La cantante tiene un tono que hace un contraste espectacular con las harmonías, o encima de los coros graves como en «Das Wunder«. La evolución de las melodías, particularmente en «Nimmermehr» o «Tantalusqual«, cómo nacen y en lo que se convierten. O, el hecho de que no es un disco repetitivo, excesivamente acelerado, que contantemente evoque a luchas con espadas y caballos, o que hable de sacrificios demoníacos. De hecho, la parte más épica es la que cierra el telón, «Effugium«, que es toda una batalla naval. 

Quienes gusten de una producción excesivamente limpia puede que le encuentren pegas a esta. Yo, quizás, habría pedido un poco más de volumen en el formato vinilo, pero me encanta cómo suenan la caja y la batería. El bajo, que por cierto también es buenísimo, se escucha en todo momento sin que ningún otro instrumento lo tape. La claridad de las guitarras… 

AARA, basándose en Melmoth el errabundo, nos han facilitado todas las herramientas para que sea nuestra mente la que cree la trama. Parémonos un momento y démonos el capricho de poner todos nuestros sentidos en esta obra que no tardará en captar nuestra atención. Pero, permitámonos disfrutar el tiempo necesario para llegar a la parte más bonita y compleja: visualizar conjunto musical y dejar que la imaginación nos diga qué historia cuenta. 

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