SÔBER + CONTRABANDA – Sevilla – 10/02/17

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Tarde lluviosa en Sevilla. Máxima expectación por la llegada de SÔBER a la capital andaluza con su gira “Vulcano Tour”, presentando su último trabajo de estudio que da nombre a la gira, Vulcano. Las redes sociales bullen, y el público se muestra impaciente por verles. Todo apunta a que será un gran concierto.

La puesta a punto para los madrileños empieza pronto. El equipo comienza el montaje hacia las 16:00h de la tarde. Todo buen arsenal técnico requiere su tiempo y no debe quedar ningún cabo suelto ni lugar a error. A los mandos, como siempre desde los inicios de la banda, Alberto Seara, que para esta gira cuenta de nuevo con el apoyo de Meyer Sound, que le ha cedido su nueva DIGICo S21, mesa que permite gestionar todo el sonido con una interfaz digital muy precisa y completa, haciendo el trabajo del directo mucho más cómodo para él. Así lo aprecia el propio Alberto Seara que se siente encantado con tal máquina. Entre tanto, llegan Manu Reyes Jr., Antonio Bernardini, Jorge Escobedo, y el maestro de ceremonias, Carlos Escobedo, siempre sonriente y agradable. Una vez listos para la prueba de sonido con los fans que han adquirido la entrada vip, dan paso a todos ellos para ensayar el tema que cerrará el concierto y donde participarán haciendo los coros con la banda en el escenario. Los fans están encantados, y pronto acapararán la primera fila de la que ya no se moverán hasta el final.

La apertura de puertas comienza. Una larga fila de personas espera su turno para entrar bajo sus paraguas, refugiándose de la lluvia que es más fuerte ahora. En pocos minutos la sala comienza a llenarse de público. El ambiente es prometedor: música rock de fondo, la barra llena, muchos fans visitando el puesto de merchandising. La gente va cogiendo sitio en la sala para no perderse nada.

Entonces, el escenario se cubre de humo. La música de la sala se aleja para dar paso a los primeros acordes del grupo invitado CONTRABANDA, que presentan su nuevo disco Retrophonic, tercero ya de su carrera, producido por Carlos Escobedo y Alberto Seara en los Estudios CUBE (Madrid). Con un estilo rock muy depurado, con cierto aire vintage, pero con toques modernos, buena técnica y, sobre todo, gran feeling. Destacable la actuación de Tony Laspiernas, su frontman, que derrochó energía. Tema a tema, fueron desgranando su disco casi al completo. Un repertorio donde combinaron lineas más rockeras con otras más melódicas, y que prepararon al público para lo que venía después. La gente coreó y bailó muchos de sus temas, como “Maldición”, “Todo acabó!!”, “Se marchó” o “Miedo”. Una banda muy recomendable a todo aquel que aun no los conozca. Actitud y buen rock. Sencillo, que no simple, y efectivo.

Terminado la actuación de los también madrileños, la sala está a tope ahora. La gente está muy animada y con ganas de más espectáculo. Ya es imposible acceder a las primeras filas. Los medios acreditados esperan a la entrada del foso con impaciencia el comienzo, momento en el que les darán paso, y los flashes de sus cámaras intentarán captar los mejores momentos.

Yo trato de ir hacia atrás para buscar un punto de mejor escucha, no sin tener que abrirme paso con bastante dificultad. Una vez ubicada, por fin llega el momento ansiado de la noche por el público. El neón que decora el bombo de la batería de Manu Reyes ilumina el escenario, el humo denso va creando atmósfera, y el preludio suena. Manu Reyes Jr., Antonio Bernardini, Jorge Escobedo y Carlos Escobedo saltan a escena. El público aplaude. Comienzan con “Vulcano”, el tema que da nombre a su nuevo trabajo, para seguir con “Irreal”, también del mismo disco. A continuación, “Loco”, donde literalmente, el público enloquece. Y así, uno tras otro irán repasando su discografía. Un total de 20 temas, porque 9 discos dan para mucho.

A “Loco” siguieron temas de Letargo, Superbia, De aquí a la eternidad y Vulcano, sus discos más recientes. Un bloque intenso donde también tocaron temas como “Oxígeno” y “Hombre de hielo” de sus discos Synthesis y Reddo y donde demostraron la buena forma de la banda.

Llega el momento entonces para una pequeña muestra de las habilidades técnicas de Manu Reyes Jr. Considerado actualmente uno de los mejores bateristas a nivel nacional, el público le jalea y aplaude, y quieren más. Vuelve a escena el resto de la banda para seguir dándolo todo. Tocarán “Arena”, “Lejos” y “Cientos de preguntas” en el que se marcan una cita musical del tema “We´re not gonna take it” de TWISTED SISTER.

Para culminar este bloque sonará “Arrepentido”, tema emblemático de su disco Paradÿsso con el que consiguieron ser disco de oro y de platino. Todos los asistentes coreaban, como no podía ser de otra manera. Hay una comunión perfecta entre la banda y el público. El sonido es impecable. Entonces, Carlos Escobedo deja su bajo para cantar con máximo sentimiento y a medio tiempo, “Estrella polar”, el tema más melódico de su último disco. Un momento muy emotivo. Nos encontramos ya en el tramo final del concierto. Continuarán con “10 años” y “Tic-tac”. Y para finalizar, invitarán a subir al escenario al público con entrada vip, para cantar con ellos “Héroes”, canción que precisamente dedican a sus fans.

El concierto termina con los brazos en alto de todo el público aplaudiendo y mucha emoción por haber disfrutado de un gran espectáculo en todos los aspectos, tanto técnico como artístico. Sonido espectacular: batería contundente y atronadora, guitarras perfectamente diferenciadas, bajo metálico a la vez que pesado, y la voz clara y presente. De diez. Y es que SÔBER, habiendo superado separación, proyectos en solitario, y la pérdida inolvidable del gran Alberto Madrid, han seguido luchando y no han perdido la ilusión. Y eso se transmite. Las nuevas generaciones y las menos nuevas se unieron para seguir apoyando a esta gran banda que tanto ha dado y sigue dando en el panorama rock alternativo de nuestro país. Y he de decir, que con 20 años de carrera, SÔBER no ha perdido ni un ápice de juventud. Gran repaso a su discografía, profesionalidad y ganas de seguir dándolo todo. Poco más que decir. Larga vida a SÔBER.

FOTOS: Anna Morales.

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