LOCK UP (GBR) – Demonization, 2017

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En el mundo de la música, uno más uno no siempre son dos. No porque dos, tres, cuatro grandes músicos se unan en un proyecto, implica que este de por sí vaya a ser bueno. La suma de las partes no tiene por qué equivaler al todo. Y es que yo soy una de esas personas que siempre ha mirado los supergrupos con recelo, porque en el fondo son músicos consagrados, o al menos con cierto renombre, que deciden reunirse para pasar el rato y hacer lo que les da la gana. Un hobby que recibe mucha publicidad y expectación, tal vez por eso las decepciones son mayúsculas en muchos casos, porque se pone demasiada presión en algo que los artistas hacen en sus ratos libres, como quién dice. No es la banda que les da de comer, ni un proyecto paralelo en el que pueden experimentar y tomar otros caminos que con su banda madre no son posibles. Esto no implica que no puedan salir cosas muy buenas, incluso excelentes. BLOODBATH, con sus más y sus menos, tienen una discografía sólida. SUPERJOINT RITUAL son una patada en la cara… CHARRED WALLS OF THE DAMNED es un ejercicio excelente de heavy metal puro y duro. Y luego ha habido músicos capaces de estar en supergrupos de calidad y otros mediocres. El ejemplo más claro, Chuck Schuldiner, con CONTROL DENIED y VOODOO CHILD.

Sin embargo no negaré que estoy haciendo bastantes juicios de valor, una práctica muy peligrosa, pues probablemente tu, querido lector, estarás en desacuerdo con las afirmaciones antes vertidas, o bien no. Pero sirva como ejemplo que los supergrupos y su consideración son áltamente polarizantes. Y en efecto, LOCK UP no se escapan a esto, así que esta probablemente sea la reseña más subjetiva que haya podido hacer.

El conjunto integrado por Nicholas Barker, Shane Embury, Anton Reisenegger (en sustitución del malogrado Jesse Pintado) y Tompa Lindberg (previamente Peter Tägtgren en su debut), nunca ocultaron su cariño por el death/grind a lo TERRORIZER (es lo que tiene que uno de sus miembros fuese el fundador). Y así sacaron tres discos que no inventaban la rueda, pero estaban muy bien realizados. Servidor se queda con Hate breeds suffering, aunque tampoco le hace ascos a Necropolis transparent. Pero desde este último habían pasado seis años. Desde entonces un split con MISERY INDEX y un single para la revista Decibel, era lo único que habíamos tenido nuevo. Pero el mayor cambio se produjo en 2014 cuando Kevin Sharp decidió unirse al grupo tras el retiro de BRUTAL TRUTH. Una leyenda nueva tocando junto con otras leyendas, unos LOCK UP hibridizados con BRUTAL TRUTH, todo genial sobre el papel, pero en la realidad, por mucha leyenda que haya, y por mucha influencia a BRUTAL TRUTH que haya, el cambio de sonido ha provocado un pinchazo en la fiereza de LOCK UP. Y para los más idealistas, esto no es un BRUTAL TRUTH 2.0. Me remito al principio porque Demonization demuestra que uno más uno no son dos. 

Es cierto, tal vez a LOCK UP le hacía falta un cambio de rumbo para no caer en la monotonía de la velocidad. Canciones como “Demonization” eran impensables hace unos años, pero no tienen la pegada de la vieja banda de Sharp; no te aplastan al suelo. Pero luego el resto tampoco ha cambiado demasiado, “Blood and emptiness”, “Mind fight”, o “Void” podían caber sin demasiado problema en anteriores opus. Sin embargo, a medida que pasan las escuchas de Demonization, me deja frío. Es más de lo mismo, salvo pequeñas variaciones, y en un género tan clónico como el death/grind, a poco que bajes el nivel, la indiferencia y el océano de grupos similares, te come. A las composiciones les falta fuerza, algo indispensable quieras tener o no más originalidad.

Quizás con la adición de Sharp, han pretendido iniciar el camino hacia algo nuevo dentro del estilo, pero se han quedado a la mitad. Se ven indicios, como en el tema homónimo, pero el resto cansa, no hay demasiada diferencia. Entre la etapa Lindberg y una incipiente etapa Sharp de la que no vemos suficiente. Y con dos cantantes con dos registros tan distintos, tal vez la música debería haber acompañado en ese cambio de manera más proporcional. Quizás deberían haberse arriesgado más, viendo que esta vía se les estaba agotando. Un giro más notable ante la falta de frescura de la propuesta.

No es un mal disco ni mucho menos. Sigue siendo una patada en la boca, pero ya no duele tanto. Pero por muy bien que esté realizado, su problema es que sale perdiendo en comparación con sus hermanos mayores. Si LOCK UP fuera un grupo nuevo y esta fuera su primera obra, tal vez la miraría con mejores ojos. Puede que esté cayendo en el fallo de exigirles más de la cuenta sólo por ser “estrellas” del género, cuando lo cierto es que, como en cualquier otro supergrupo, el objetivo principal es divertirse ellos primero. Y si al resto les gusta, pues bien, y si no también.

 

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