HUMAN ASHTRAY + ZEROBYTE + SUBURBIAN GHOULIES – Madrid – 15/04/2017

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El público madrileño es difícil. La oferta cultural de la capital es amplia, el circuito de salas difuso y la diversificación no ayuda. Pero si a lo anterior añadimos festividades como las de semana santa, el problema se agrava. Puede que esto contribuyese a la repercusión de la visita de los gerundeses HUMAN ASHTRAY y los mallorquines ZEROBYTE, ambos presentando sendos discos, en unión al debut sobre las tablas de los recientemente creados locales SUBURBIAN GHOULIES. A priori un cartel apetecible para los aficionados a los sonidos actuales con base clásica, del hardcore, el death metal y el djent por solo 6 euros incluyendo consumición.

Sin embargo, si descontamos a los cercanos a la banda madrileña que se dejaron caer por allí, no llegaríamos a ser más de 10 personas las congregadas, 20 incluyendo a todo ser humano viviente por la sala. Me niego a creer que una banda como HUMAN ASHTRAY con más de una década de existencia y tres discos a sus espaldas no pueda congregar ni a cincuenta personas… luego nos quejaremos.

SUBURBIAN GHOULIES

Con retraso en la apertura de puertas y por tanto en el inicio del concierto se presentaban en sociedad los madrileños SUBURBIAN GHOULIES alrededor de las nueve de la noche. La información sobre este grupo que se podía encontrar por las redes era prácticamente inexistente debido a su juventud como banda, aunque entre sus miembros se encuentra gente de THE MARRIAGE, DELLAMORTE DELLAMORE, DISTANCE, DREMENUART o NEW WORLD ORDER. Precisamente de esta banda andaluza procede su vocalista Christian Gómez KHZ, que ha debido de mudarse y con ello asentar en la nueva ubicación sus inquietudes musicales.

La música del quinteto vaga entre el Hardcore de sonido noventero (HATEBREED, MADBALL, BIOHAZARD), la contundencia del deathcore (EMMURE, algo de CHIMAIRA) y el death metal melódico, siendo precisamente Christian el más versátil en la adaptación a cada estilo, tanto con voz chillona, como gutural en las partes más groovies, que había unas cuantas, siempre con el trasfondo machacante o exuberante de Luis “Lucho” Rodríguez, batería que ya atesora unas cuantas bandas en su currículum como los citados DISTANCE, COFFEINE o ETERNAL STORM.

Lo que más me llamó la atención mientras descargaron los 6 temas e intro que tenían preparados (algunos sin título aún), fue las ganas que les pusieron en escena. Se notaba que estaban ilusionados por ser el primer concierto que daban, aunque enfrente tuviesen a algo más de una docena de personas nada más, la mayoría conocidos. También interacturaron puntualmente cantando o tocando desde el espacio del público, y en general tiraron de actitud para compensar, como pasaría en el resto de grupos, el sonido justito de la Sala Republik, que une a su distribución algo “insual” (al ser más ancha que larga, el sonido se expande poco y rebota), una acústica justita, que se compensa con exceso de volumen lo que sacrifica en muchos pasajes la voz.

Sea como fuere la casi media hora que duró su actuación seguro que les dejó satisfechos, calentando dignamente el ambiente para las dos bandas que viniendo de fuera venían a presentar sendos trabajos discográficos. SUBURBIAN GHOULIES aún no pudieron hacerlo, pero a buen seguro pronto lo harán.

ZEROBYTE

La primera banda no madrileña en subirse a escena fueron los mallorquines ZEROBYTE presentando su reciente IX Degrees of human decline. Si no hubiese escuchado el debut en largo de la banda mallorquina, según se subieron al escenario se podría intuir por donde iban los tiros. Camiseta de MESHUGGAH en uno de sus guitarristas, guitarras Ibanez de 8 cuerdas con componentes Lundgren… en definitva. La principal si no única referencia de ZEROBYTE es la banda sueca MESHUGGAH, si bien en escena son bastante diferentes y me dejaron mucha mejor impresión que en disco.

Curiosamente de los tres grupos el que mejor sonido tuvo fue ZEROBYTE. Y lo fue porque al igual que al grupo al que veneran y del que beben, la distorsión de la música meshugginah es menor de lo que podría pensarse. Esto permitía apreciar mejor la voz de Albert Rotger, que por cierto fue el que más me llamó la atención, por simpatía y por entrega en escena, nada que ver con el estatismo casi imperturbable de Jens Kidman.

Probablemente el bagaje detrás de ZEROBYTE vaya más allá del sonido djent al que veneran, aunque también es cierto que se fijan más en los primeros pasos de MESHUGGAH que en los últimos, con lo que el vigor del thrash y el death están más presentes. De hecho al margen de la camiseta de MESHUGGAH de uno de sus guitarristas, Pedro lucía a CANNIBAL CORPSE detrás de sus parches y el propio Albert a sus “vecinos” de brutal death NEUROTIC DISORDER. Aunque la música de ambos grupos no tenga nada que ver con ZEROBYTE, no cabe duda de la mayor brutalidad del grupo en directo.

En cuanto al repertorio, obviamente se centraron en presentar IX Degrees of human decline, con sus constantes síncopas, armonías y solos de inspiración jazzística cambios de ritmo con precision matemática. Lo llamativo fue el orden que escogieron, dejando los temas más pegadizos para la parte central del set y el final, donde tuvieron un recuerdo a su anterior trabajo o EP con “Liberation”, “War of emptyness”, más thrash en su concepción o la brutal apertura con “Artificial preselected life”.

El resto fue un ir y venir de temas llenos de recovecos en donde Albert mirando al horizonte y animando al respetable entre tema y tema y Joan Morro en el bajo no dejaban de hacer headbanging y descoyuntarse. Esto hizo que su descarga fuera muy dinámica, empezando con “Cosmic dust” como segundo corte, “Edge of insanity”, con el vocalista cantando en el suelo, y “Kepler 62e”, momento en que descargaron uno de los temas más pegadizos del trabajo, “Emulating gods” que Albert dedicó a todos aquellos que se creen dioses. Antes del recuerdo a su EP, descargaron “Cogito ergo sum” y “Free runner” (para ponerse sentimentales según Albert) y finalmente “Spherical implosion” cuyo intenso final se acomañó de molinillo incluido por parte de Albert y para cerrar (cortando con ello la versión de MESHUGGAH que tenían prevista), el tema que finaliza el disco también, “The Awakening”.

Las impresiones que me dejó ZEROBYTE en los 50 minutos en escena fueron muy buenas. Aprovecharon bien el espacio, el sonido que ofrecía la sala y el propio dinamismo de su música. El público no fue más numeroso que con SUBURBIAN GHOULIES, aunque al unirse los miembros del grupo madrileño dio mayor sensación de asistencia. En cualquier caso, ZEROBYTE, si consiguen meter un poquito más de sí mismos en su música, pero mantienen su energía en directo, seguro que tienen mucho qué decir.

HUMAN ASHTRAY

De los tres grupos de la noche el que más trayectoria traía consigo eran los gerundenses HUMAN ASHTRAY. Además acaban de sacar Exile, que cinco años después da continuidad, estética y musicalmente a Pripyat. Precisamente entre ambos discos giraría el setlist del grupo, obviando su debut The hate rebirth, donde ya se dejaron ver como uno de los valedores del deathcore nacional, y eso que ya tiene 10 años el disco, convirtiendo a HUMAN ASHTRAY en pioneros de otros grupos como STAINED BLOOD, HUMMANO, HIDE ABBEY

Sin embargo, el retraso de partida y algunos problemas que tuvieron al hacer el cambio de configuración de la batería de Ciri hizo que casi se quedaran sin tiempo para tocar su set, como el propio Will, vocalista de la formación, me confesó antes de comenzar. Optaron para que no fuera así por ir a piñón y al final lograron acabar su repertorio en 40 minutos de reloj, en donde el propio William e Isidre, un puro nervio en su bajo que no dejaba ni un segundo quieto su chicle, no pararon ni un minuto, estando Xevi Alegre en un papel más concentrado tocando los intrincados riffs, melodías y cambios de estructura de la música del grupo.

Precisamente las dos últimas características de la música de HUMAN ASHTRAY fueron las que menos se percibieron por culpa del sonido. La distorsión y el chorro de voz de William, a la vez que la rapidez rítmica de Ciri, que hace que podamos considerar a HUMAN ASHTRAY como los THE BLACK DAHLIA MURDER españoles, hicieron que la melodía y el enrevesamiento cediesen en la mezcla, pues el exceso de volumen hacía que los temas se intuyesen y no se apreciasen todos los detalles. Nuevamente, y como el resto de grupos, las carencias técnicas de la sala las suplieron con actitud y aquí no se les puede reprochar nada.

Comenzaron, después de la intro de su último disco con “Last lines of exile”, optando así por la velocidad y la exuberancia desde el principio, siguiendo con el más extenso y groovie “The dawn of the end of days”, de su anterior Pripyat. Will pedía pogos enfundado en su camiseta de HIMURA, en honor a Mario, que lleva No Humano Records con quienes han editado su última entrega. Seguíamos en familia y no hubo respuesta, pero Will no se amilanó.

Volviendo a su último trabajo “Seeking the strenght” volvió a la velocidad no exento de breakdowns, enlazando con “Death is certain, life no”, el tema más largo de la noche y que sin samplers también sonó sorprendente y variado, mientras Will nos agradecía la asistencia y nos confesaba las ganas de tocar en Madrid después de mucho tiempo. Lástima que la respuesta de público hubiese sido hacia este evento tan escasa.

Lo que seguiría fue un escaparate pleno de su anterior obra con el instrumental tema título que curiosamente enlazaron con “The axis of evil” para presentar después “Eternal twilight”. Curiosamente a estas alturas del concierto no sólo mejoró el sonido sino que se fue saturando aún más de volumen con lo que el riff de este último tema quedó un poco deslucido.

William no paraba ni un momento y el calor reinante en el escenario le hizo echarse agua encima una y otra vez, más según nos acercábamos al final donde enlazaron a toda velocidad “Purest of all evil” y “Bacteriological warfare”, nuevamente volviendo a Exile. Para acabar, y aunque por un momento pensé que la cortarían, tocaron su particular versión de Carmina Burana, reconvertida como “Karmina” que hizo que los miembros de las otras bandas se pusieran a hacer un pogo que dio algo de calor a lo actuado.

A pesar de todo, HUMAN ASHTRAY se comió el escenario de la sala Republik. No sonaron como debían y muchos detalles característicos de su música quedaron sepultados entre los decibelios y la reverberación, pero al cuarteto aquello no le frenó para tocar como si estuvieran ante una numerosa sala de público entregado. Eso siempre es de agradecer y más si has hecho el esfuerzo de venir hasta Madrid para ello. Calidad musical atesoran, a ver si el público madrileño se da cuenta en el futuro y les compensa regresar.

FOTOGRAFÍAS: Irene López.

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