ESCUELA DE ODIO – El espíritu de las calles, 2017

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Una de las grandes bandas del hardcore nacional vuelve a la carga. ESCUELA DE ODIO presentan su nuevo trabajo El espíritu de las calles tras 24 años de carrera, y en Subterráneo lo analizamos al detalle. Let’s go!

Los ya símbolos de lucha obrera mantienen su esencia reivindicativa con letras de combate y resistencia. Y por supuesto, su amor hacia Asturias no puede faltar en este disco. Con su nuevo trabajo van reconquistando poco a poco el estilo propio de la banda. Ese estilo que echamos de menos en Una democracia manchada de sangre (mucho más plano y monótono) y que comenzaron a recuperar en el anterior Sólo nos queda luchar.

Como punto negativo toca destacar la producción, que se queda en mejorable. Las voces excesivamente altas con respecto al resto de la banda hace que la música pierda fuerza y potencia.

Por otra parte, la presentación es perfecta. Un diseño de portada muy apropiado para ESCUELA DE ODIO ya que resume con exactitud lo que será el disco al escucharlo. Lo pongo en el coche y empieza a sonar:

Resistir es vencer” abre el disco y a los pocos segundos consiguen que suba el volumen y sonría. El ritmo insistente recuerda a su tema “Carne en la alambrada” y el break me hace necesitar este tema en directo, probablemente será de los más divertidos en los conciertos.

El segundo corte es el single del álbum del que sacaron videoclip hace unos meses como presentación: “Máquinas de producción“. Resalta un cambio de estilo hacia un hardcore más moderno por parte de la banda que no me esperaba. El estribillo se queda en la cabeza y no te suelta, avisados estáis.

Guerreros” empieza a dolor e invita al baile del público desde primer momento. Es la canción más potente y directa del disco. ¡Buen trabajo!

En “La vergüenza de Europa” nos dan una lección de historia. Musicalmente destaca la entrada que recuerda a la mejor época de ESCUELA DE ODIO, así como la enérgica batería y las guitarras creando melodías armonizadas. Quizá con algún guiño a canciones como “Los de siempre“, pero sin duda la mejor composición si hablamos de la instrumentación. Como estilo vuelve el hardcore rápido que nunca falla, acompañado de estribillos pegadizos que buscan la respuesta del público.

En “No hay miedo” se vislumbran trazas de thrash metal que la convierten en una canción especial dentro del álbum. Además, cuando la escucho tengo ganas de gritar “…contra ellos! Carne, huesos, amos, perros!”

Hardcore is my life” es uno de los temas supercortos que ESCUELA DE ODIO suelen presentar en sus trabajos. Pudiendo estar en el grupo de “Medio ambiente” o “Control“, esta canción no tiene un mensaje tan impactante, por lo que se queda en una anécdota como fue “Fuck em all“.

El himno por excelencia de este disco se presenta bajo el nombre “Por Asturies“, como no podía ser de otra forma. El orgullo patrio siempre presente en esta banda. Es pegadiza y con muchos coros que siempre son un punto a favor; sin perder de vista un solo que se queda grabado en la memoria.

Con “La zancadilla” me queda un sabor agridulce, destaca gratamente el factor instrumental, pero con las letras tengo la sensación de que entran forzadas en las estrofas. El estribillo marca la actitud más macarra, y tanto el discurso como el corte a modo de puente recuerdan a su “Puertas cerradas” del disco anterior.

La fuerza de la razón” me hace igual de feliz que el primer corte del disco. Entrada potente y esencia hardcore sin complicaciones, ¡nada menos!

Con “Daños irreparables” me da la sensación de estar escuchando otra época de ESCUELA DE ODIO, vuelta al hardcore-punk enérgico que siempre funciona como demostración de poder.

Y acabamos el disco con los dos temas finales. En “Codo con codo” sigue la línea de la canción anterior con influencias punk, pero con la desventaja de que la mezcla aquí es especialmente precaria. La voz destaca demasiado sobre la música y falta algo, una pena. Y por último “The last beer“, otra de las minicomposiciones, esta vez transmitiendo energía en un ambiente festivo que no podía ser mejor para cerrar El espíritu de las calles.

En resumen, otro buen disco para el mundo del hardcore pero no el mejor de la banda. Me quedo con ganas de más por parte de un grupo que se ha marcado el listón muy alto con otros trabajos. Me despido deseando que llegue el siguiente y… ¡puxa Asturies!

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